Estado fallido

¿Es censura?

Cuando le pregunté a Luis Urquiza, director de Obediencia perfecta, respecto a la casualidad de que les tocara promover y hacer la premier de su cinta los mismos días en que canonizarían a Juan Pablo II, él aseguró que no era casualidad y, entre risas, manejó el concepto de que era algo así como un regalo de Dios.

También dijo que lo habían bloqueado para hablar de la cinta en algunos medios de comunicación. Como el tema de Marcial Maciel, después de muchas tremendas batallas, no es precisamente un secreto para nadie, le insistí para que me dijera cuáles y básicamente aseguró que eran Televisa y Tv Azteca.

Hay una línea muy delicada entre la censura y el no querer promover ciertas cosas. La cinta, sin duda, acaparará una gran cantidad de atención por el tema que toca, pero no significa que sea, necesariamente, para Ventaneando o para Hoy. ¿Me gustaría verla ahí? Sí. Pero también sé que no se habla de 90 por ciento de las cintas que salen en los espacios destinados al público masivo, porque simplemente no son el tipo de contenidos que creen que interesan y, más importante (para ellos) todavía, porque no compraron espacio comercial.  ¿Y qué si los patrocinadores alguna vez han marcado pauta editorial? Se ha sabido de ello, sobre todo con este tema en particular.

 ¿Le conviene a Obediencia perfecta promover la idea, cierta o no, de que están siendo censurados? Depende de qué estén buscando. Al Padre Amaro le funcionó de maravilla, pero la ironía es que esa era película deficiente en toda su extensión. Pero aquí se supone que la intención es otra y la verdad hay tantos espacios, como este, que están abiertos de par en par para hablar del tema que no creo que necesiten que los coloquen al lado de chismes, bailarinas matutinas y clases de cocina.

Lo que sí me llamó la atención, sin embargo, fue cómo programas y canales han esperado antes de entrarle al asunto debido a lo que mencionábamos al principio: la canonización de Juan Pablo II. Varios han guardado la nota para los próximos días, simple y sencillamente para evitar que los temas colinden. O tal vez, si uno es lo suficientemente mal pensado, para evadir el inevitable debate, referencias y clases de historia reciente que esto provocaría.

¡Que alguien me explique!

¿Qué hacemos con tanta política en la fuente del espectáculo?

¿En serio?

¿Ha terminado la era George Clooney: soltero empedernido? ¿No es demasiada presión para todas las demás saber que sí hubo una mujer capaz de hacer que se quede quieto? ¿Realmente debería importarnos en absoluto semejante cosa?

susana.moscatel@milenio.com