Estado fallido

Cazando a #ladys y #lords

Hace algunos días en las redes sociales comenzó a ser tendencia la historia de una mujer a quien llamaron #ladyoperada. La historia de esta mujer es una que seguramente muchos de nosotros hemos vivido en la Ciudad de México. Vamos corriendo hacia nuestro coche justo a tiempo para ver cómo la gente de Ecopark está con el segundero, listo para ponerle la araña al vehículo en el instante.

Creo que todos podemos identificarnos con la frustración que esa mujer sintió en ese preciso momento. Con lo que no, quizás, fue con su reacción de tratar de salir a la fuerza y gritarle a la gente alrededor que se tenía que ir porque le habían operado la cara. Semejante situación debe haber sido de lo más angustiante, pero la reacción de ira y las frases de: “¿qué no ves que estoy recién operada de la cara?” es de antología.

Pero hubo un detalle que me provocó una sensación bastante perturbadora. La persona que estaba grabando le dijo a esta mujer que evidentemente estaba en pleno ataque de pánico y fuera de sí, “compórtate, ¿o a caso quieres ser la nueva #Lady”. No se comportó y la amenaza se cumplió.

Lo que me preocupa es que ya no sé si nos hemos vuelto policías telefónicos para tratar de evitar la prepotencia o porque ahora se ha vuelto una nueva forma de entretenimiento estar cachando a todas las personas que pierden los cabales en público. Porque, admitámoslo, no todos los #lords y las #ladys fueron creados iguales.

Algunos sí son seres humanos absolutamente repugnantes y corruptos, y otros, pues están simplemente teniendo un mal día.

Creo que ante este deseo de cobrar unos segundos de fama exponiendo a la gente en sus peores momentos empieza a salirse de control. Y me queda claro que todos podemos ser, en cualquier momento, un #lord o una #lady al ritmo al que vamos. Yo ya aparté el de #ladyaeropuerto. Sé que soy insufrible en los aeropuertos. ¿Ustedes?

24 horas de nueva televisión

 Es muy pronto para sacar conclusiones específicas sobre toda la nueva programación de la televisión abierta, pero sí hay algunas cosas que me quedan muy claras una vez pasadas (¿sobrevividas?) las primeras 24 horas de esta etapa.

Los millennials están en la mente de los ejecutivos y programadores. Ya sea porque decidieron olvidarse de ellos por completo, o todo lo contrario, que había que incorporarlos a la fuerza a los contenidos, casi con calzador.

La soberbia de los que están empezando una carrera televisiva los lleva a cometer exactamente los mismos errores que hemos vivido los últimos 30 años. Ser irreverente está bien si uno se manifesta contra algo por un principio o idea. Hacerlo simplemente porque creemos que nadie lo había hecho antes, es simplemente una repetición de la misma cantaleta de toda la vida, y muy aburrido. Se ve viejo y obvio. Y ya no funciona. Hay que tener una propuesta más allá. Hablo del nuevo programa de chismes del 7, pero gente con experiencia como los del late night de Imagen, tampoco se salvan de este fenómeno. Pero seguiremos viendo, porque con un solo programa es imposible sacar una conclusión contundente. Y porque de que hay talento (en algunos casos) lo hay. Ya veremos. Por ahora, me duele un poco la cabeza de solo ver un televisor. 

Twitter: @SusanaMoscatel