Estado fallido

El "casting" perfecto

Se dirán muchas cosas la película de Luis Estrada, La dictadura perfecta. Es inevitable. Pega directo en el blanco de las frustraciones que sentimos al vivir en un sistema que a todas leguas es complejo y corrupto. Habrá quien lo quiera tomar como una calca de la realidad. Otros estarán convencidos de que es una comedia negra, basada de manera libre en una serie de hechos reales. No creo que haya quien piense que es una ficción inventada de la nada.

¿Pero saben cuál es una de las grandes virtudes de esta cinta que señala a la televisión abierta como el mayor problema de este país? Que está llena de actores exitosos y activos en la televisión abierta de nuestro país. No es que las cosas hayan cambiado de forma dramática. De hecho hay una razón práctica para que esto ocurriera. Luis Estada nos comentó que decidió quitarse de encima el prejuicio contra actores de telenovela e hizo un casting abierto. Además confesó que no le molesta en absoluto que sus protagonistas sean muy famosos (mientras sean buenos actores) y lleven a las salas de cine a sus fans, quienes, sin duda, verían algo distinto a lo acostumbrado.

Además, la cinta comenzó siendo un proyecto apoyado por Televisa, pero con el tiempo y de manera evidente hubo una ruptura. Pero ya estaba ahí Poncho Herrera (quien por lo que sabemos sí decidió dejar atrás la tele para dedicarse a cosas con este tipo de contenidos), la fantástica Silvia Navarro, Sergio Mayer, Saúl Lisazo y Arath de la Torre, por mencionar a algunos. Y todos están magníficos. Claro, no podía hacerse esta cinta sin Damián Alcázar (brillante, de risa loca y aterrador), Joaquín Cosío (a quien no sabes si adoptar o sacudirlo hasta sus entrañas para que reaccione) y Osvaldo Benavides (¡bravo, Osvaldo! Vaya que capturaste la esencia del reportero diva). Pero el hecho es que ahí está la cinta, nos representará en el Goya, y expone lo que millones de mexicanos han pensado por años y que simple y sencillamente no se comentaba a nivel colectivo.

Creo que hay que tener cuidado. Por más que La dictadura perfecta sea un placer que además alimenta nuestras mejores teorías de conspiración tejidas con cortinas de humo, no estamos hablando de un documental. Será usado como arma política, lo cual podría ser parte de la trama de la cinta. Y tocará fibras muy sensibles, porque la realidad, sea la que sea, nos incita a creer que mucho de lo expuesto podría ser realidad, aunque hay libertades creativas y editoriales. Como debe ser. Insisto. NO es un documental.

Correcto, aunque salga la actriz de la telenovela estelar de Televisa en la cinta, lo más probable es que no veremos mucha promoción en la televisión abierta. Pero, a diferencia de la tesis de la misma película, estoy segura de que en este caso eso no importará. Va a ser un éxito. Uno digno de película.

¡Que alguien me explique!

Si William Levy dice que quiere seguir los pasos de Brad Pitt, ¿por qué nadie le ha avisado que se tiene que poner una botarga de pollo y talonearle en Hollywood Blvd. como su ídolo?

susana.moscatel@milenio.com