Estado fallido

Todo cambió

Solo para echarle un ojo a la velocidad de las cosas. Esta semana Blockbuster anunció que cerraría las últimas sucursales que le quedaban en Estados Unidos, mientras que Netflix informó sobre su próxima intención de competir por el Oscar produciendo documentales originales. También destacaron su trato por hacer cuatro series y una miniserie en conjunto con Marvel, lo cual cambia por completo la jugada en términos de inversión y expectativas en el medio. Los tiempos cambian tan rápido que ni siquiera sonó fresca la noticia de que Twitter entró a la bolsa de valores (por fin averiguarán cómo sacarle dinero al pajarito azul), mientras que la batalla sigue entre los dueños de los cines gringos contra compañías de streaming digital que lo que pretenden es que los estrenos sean simultáneos, mientras aquí Cinemex pelea para poder tener más cines después de haber comprado Cinemark y enfrentarse a la ley anti (¿dúo?) monopolio. Todo esto, que pasó solo esta semana, cambiará muchos de nuestros hábitos de consumo de nuestro entretenimiento estos días. Pero va a una velocidad tan vertiginosa que es casi imposible de digerir a la primera.

¡Apocalipsis, ya! (más o menos)

Viene divertido el fin de semana en los extraños estrenos cinematográficos. Los fans de Robert Rodríguez no se van a decepcionar en absoluto con Machete Kills, que regresa al gran Danny Trejo a primer plano, haciendo un uso tan desmedido de la violencia y la retribución de justicia que se vuelve una gran sátira con sentido. Apostándole al éxito de otras dos películas que tienen elementos de su producción en común, Amor aprimera visa tratará de imitar el éxito de No se aceptan devoluciones y de Nosotros los Nobles. Va a ser muy difícil que lo logre, sobre todo, porque Jaime Camil no la pudo promover como hubiera sido necesario (y como Derbez hizo con gran maestría) debido a que está de lleno con su telenovela, pero será interesante. También se estrena (al fin) Intriga (Prisoners), donde vemos al gran Hugh Jackman nublar las fronteras entre el bien y el mal por amor a su hija secuestrada. Intensa, interesante y ligeramente pesada en términos emocionales.

Pero el estreno que a mí me divierte más este fin de semana es tan estúpido que me parece francamente brillante: Éste es el fin. Tal vez es porque después de entrevistar tanto a Seth Rogen como a James Franco, y concluir que deben ser dos de los tipos menos alivianados de Hollywood, me dio gusto ver que se los llevara el diablo. Literalmente. Pero la verdad me pareció brillante la idea de retomar una historia que habían ya hecho como cortometraje, en la que interpretan versiones bastante libres de sí mismos, invitar a todos sus amigos (apariciones especiales de Rihanna y Ema Watson) y ver qué pasaría si el verdadero apocalipsis tomara los valles de Hollywood durante un magno y degenerado reventón. Tardó demasiados meses para llegar a México, lo cual es un problema, porque su público natural seguramente ya la pudo ver de alguna manera u otra. No les prometo una experiencia intelectual, pero sí una ventana delirante a lo que pasa detrás de las mentes más exitosas (y un tanto conflictivas) de la nueva generación de la meca del cine. Yo no paré de reír. Aunque es perfectamente posible que esté igual de enferma que ellos.

¿En serio?

¿No se compraron su cachito de Twitter en la bolsa de valores de Nueva York? ¿Tenemos que estar desmintiendo con quién se acostó Justin Bieber en Brasil y con quién no? ¿Para eso estudiamos? 

susana.moscatel@milenio.com