Estado fallido

La cámara de Adrián Uribe

A ver, calma. Yo también reí a más no poder cuando vi que en los premios TVyNovelas Adrián Uribe había imitado el momento de Ellen Degeneres al generar una selfie masiva entre famosos. Era inevitable, el momento era tan evidentemente pirata, que vino a reafirmar con fuerza todo lo que no nos gusta acerca de nuestra industria del entretenimiento nacional, sobre todo la televisión, a los que somos críticos y vociferamos al respecto. Para resumirlo, básicamente el sentir es que tenemos una industria pirata.

Pero desde entonces, admito, he reído más con los mensajes de indignación por los hechos que  por la imagen en sí. Con las personas que escriben francamente ofendidas y buscan una condena masiva, enérgica, grupal ante semejantes hechos. ¡Hey! Calma. Es showbiz y esa selfie no fue un programa de desarrollo social que pagamos con nuestros impuestos que un señor se robó en un portafolio mientras sus secuaces eran protegidos por las autoridades, a la vez que vendían drogas en las primarias del país. 

Han salido más puritanos de la buena tele que defensores de animales cuando Lucero portó su mejor gala de cazadora (ella no estaba en la selfie ¿verdad?). Yo creo que podemos (y vaya que lo hemos hecho) reír todo lo que queramos, pero tampoco hay que confundirnos y pensar que estamos defendiendo los derechos de nuestra nación para lograr acceso a la cultura. Dudo que Uribe pensara que estaba haciendo algo novedoso o que nadie se daría cuenta que ya había pasado antes en otra ceremonia. Me pareció más como un intento de sátira, fallido sí, pero hasta podía ser leído (si uno desea darle ese beneficio de la duda) a todo el tema, como un acto de autocrítica.  Pero ni siquiera Ellen fue la original, en la horrible conducción de James Franco del Oscar hace tres años él también sacó una selfie del momento (con menos estrellas y terribles resultados, eso sí).

Si nos vamos a preocupar por una mala imitación, yo dejaría la autofoto en lo anecdótico. Digamos que fue demasiada la tentación y se agradece que los premios TVyNovelas asuman que tratan de copiar al Oscar en lugar de tratar de competir contra ellos hasta en espacio y horario, como ha ocurrido otros años.

Lo que a mí me parece un tanto más absurdo son otras cosas. Como, por ejemplo, ver los intentos de destajar a las artistas en términos de moda en los programas de entretenimiento que salieron después. Porque, señores, nos guste o no lo que es, sí hay una industria de televisión en México que, mmm, retratar. ¿Pero de moda? ¿Hombres y mujeres amargos dictando cátedra de sobre lo que está bien y lo que está mal respecto a cómo fueron vestidas las estrellas a la fiesta de su canal en los programas matutinos? Se lo están tomando demasiado en serio y no sé exactamente qué le quieren decir al público. ¿De verdad se vende más detergente jugando al glam? Tal vez, pero el mensaje sigue sonando pirata, retomado y puesto con calzador, sin entenderse bien, desde otra industria.

A ver, Joan Rivers es comediante, no dictadora ni editora de moda (para el caso llamen a Alexis de Anda, cada vez lo hace mejor en la televisión de paga). Y para el caso, también habría que construir una industria pública de la moda nacional. Esas cosas no salen por generación espontánea, hay millones de dólares involucrados y, para ser honesta, hasta en el Oscar me llega hartar, ya que para muchos es más importante que el cine mismo.

En fin, digamos que la selfie es un curioso síntoma, no la enfermedad. Y no creo que el problema sea la cámara de Adrián Uribe. De hecho creo que la misma logró algo muy significativo. Retrató mucho de lo que nos preocupa sobre nuestro consumo de contenidos y entretenimiento, sobre las opciones que sí tenemos en nuestra televisión abierta y las dejó ahí expuestas, claras y contundentes para el debate público. Los TVyNovelas no pueden tratar de ser el Oscar, porque premian cosas completamente distintas en un contexto absolutamente dispar. Lo que sí me va a preocupa es ver ¿quién tratará de hacer lo mismo en el Ariel?, y ¿quién saldría en esa foto? Ahí sí duele la abismal diferencia entre el poder y el alcance de las industrias. 

susana.moscatel@milenio.com