Estado fallido

Cuando “se nos caen” las cosas

No solo vivimos en un mundo donde la impaciencia se ha apoderado de todas nuestras emociones, sino que también  existimos en un universo donde tenemos las plataformas para quejarnos simultánea, global y amargamente cuando eso pasa. Es la ciberhisteria colectiva en su máxima expresión y seré la primera en confesar que soy víctima y propagadora involuntaria de la misma.

Ayer durante casi una hora se cayó Netflix en Estados Unidos y casi toda Latinoamérica. Los lamentos en las redes sociales no podrían haber sido más sentidos si alguien se hubiera robado una elección. Sí, se cayó el sistema y con él la comprensión de mundo de millones de adictos que, a falta de nuestra droga televisiva del momento, nos tornamos a otros estimulantes como Facebook, WhatsApp y Twitter.

Ha sido demasiado rápida y bastante aterradora esta nueva manera de comprender la forma en la que enfrentamos al mundo y lidiamos con sus tiempos libres. En lo personal ya no concibo esperar un corte comercial para seguir viendo mi programa. ¡Lo quiero ya! Mucho menos esperar una semana para el siguiente capítulo, pero como todo lo que sube debe bajar, las cosas acaban por caerse. Aunque sea una hora. ¿Y entonces quién podrá defendernos?

Ahora, en honor  a la razón y la calma, tal vez sea bueno comprender que hay situaciones mucho más dramáticas que la caída de Netflix. ¿O ya se les olvidó cuando se cayó Twitter? Estoy segura que muchos de ustedes, como una desvergonzada servidora, trataron de tuitear al respecto. Fue horrible. No se pudo y fue casi como si nada hubiera ocurrido.

¡Tres décadas!

Qué alegría ver a uno de los actores más talentosos de nuestro país celebrar sus 30 años de trayectoria artística en El Hoyo. Hablamos de Alejandro Calva, quien ha hecho de todo. Desde Las obras completas de WilliamShakespeareabreviadas hasta Cantinflas. Desde La Reina del Sur hasta Los Simuladores. ¿Y El Hoyo? Estos días protagoniza (alternando con Roxana Castellanos) la conducción del espectáculo que desafía definición y que se presenta en El Gran Teatro Moliere.

Hoy Alejandro cumple tres décadas de trabajo de calidad y sin interrupciones y lo celebrará sobre el más impúdico de los escenarios. Es una fiesta a la cual todos tenemos algo que celebrar. O por lo menos agradecer. Ese, al menos es mi sentimiento respecto a la carrera de Alejandro.

¿En serio?

¿Es necesaria una secuela de Ben-Hur? ¿No pueden dejar nada en su estado de perfección aunque sea en el pasado?

susana.moscatel@milenio.com

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