Estado fallido

Lo bueno del video del Cumbres

Hay solo una cosa que decir a favor de lo que ya se está convirtiendo en una tragicómica tradición en una de las preparatorias más opulentas y caras del país: al menos todavía no han aprendido a ser “políticos”.

Los niños que se van a graduar del Instituto Cumbres ya tienen el chiste bien desarrollado. Contratar a alguna agencia profesional para que produzca y hasta haga viral su video de generación. ¿Qué mensaje quieren dar al mundo con él? Pues básicamente que tienen mucho, mucho, mucho dinero. Y que por ello les vale absolutamente madres lo que cualquiera de nosotros pueda pensar de ellos.

El año pasado era un juego de mayordomos, camas de bronceado, afeitadas a la carta y sonrisas que se mezclaban entre lo prepotente y lo feliz. Pero la generación de este año se superó porque le añadieron “la mujer como objeto” y, probablemente, algún delito ambiental a su repertorio. La cosa empieza así: hay un grupo de niñas muy lindas, pero vestidas como si estuvieran siendo subastadas en un mercado de trata de blancas, haciendo fila para una audición. En esta audición un grupo de mirreyes están observándolas y hasta dando instrucciones de cómo deben actuar, moverse y posar, con la idea de así decidir quién tendrá el honor de acompañarlos a la fiesta de graduación (o algo por el estilo). Este grupo de niños, porque están más cerca de la pubertad que de cualquier otra cosa, actúan como si ya se hubieran ganado al mundo y el derecho de mandar.

Lo acompaña un jaguar. El animal, no el automóvil. ¿Alguien de la Profepa va a preguntar de dónde lo sacaron? ¿Será la mascota consentida de alguno de ellos? ¿Será legal que lo tengan? ¿Alguno de ellos tiene parientes en el Partido Verde? (Puras preguntas que me vienen a la mente).

El caso es que es un espectáculo siniestro y patético de un grupo de cuasiadolescentes que crecieron con la idea que “ostentar es ser”.  Lo triste de todo este asunto es que son precisamente el prototipo de chavitos que luego acaban de líderes de partidos políticos u otras variantes de lo mismo para seguir la fiesta. Solo que todavía están en el punto en el que no han aprendido a esconder sus motivaciones. Nadie dice que tendrían que ocultar el éxito de sus padres (que no distinguen del propio); pero, sin la menor duda, cuando pretendan darle continuidad a esos negocios, tendrán que bajarle un poco (aunque ciertamente hay muchos adultos que se comportan así o peor). Por ahora, lo único bueno de los videos del Cumbres es que nos están dando una mirada sin adulterar de cómo muchos de estos personajes ven el mundo. ¿La escuela estará de acuerdo?  ¿Sus líderes espirituales? ¿Sus padres? El problema empieza desde la cuna.

¿EN SERIO?

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susana.moscatel@milenio.com