Estado fallido

¿Quién pierde?

Ya había escrito esta columna respecto al impacto que me causaron los analistas que han hablado o escrito del despido de Bill O’Reilly de Fox News, que es lo mejor que le pudo haber pasado al analista conservador, que fue acusado de hostigamiento sexual.

Me impactó porque tienen razón. Aunque el señor se va solo con los 25 millones de dólares que ganaría por un año del contrato, de cuatro que tenía, seguramente acabará ganando más vendiéndose a la “América de Trump”, a través de las mil nuevas maneras que hay para llegar exactamente al mismo público que lo veía noche a noche en cable, ya sin tener que repartir con la televisora y mejor aún, sin depender de los anunciantes que lo abandonaron. Ahora puede vivir directo de las suscripciones de sus fans (y vaya que los tiene).

Pero entonces, me deprimí y ya no quise escribir más de eso. Porque aunque tenemos casos de éxito como es la vida virtual con el muy reconocido nombre y trabajo de Joaquín López-Dóriga, la verdad es que aún no hemos visto a nadie resurgir de las cenizas, de la nada, una vez desaparecido del superestrellato periodístico (¿debería existir tal cosa?) en nuestro país. ¿Llegará el día? Ya veremos.

Así que me puse a ver nuestro panorama y me di cuenta que lo que sí está en movimiento es el entretenimiento. Las televisoras al menos. Quizá aún no tenemos muy claro, si realmente han cambiado las cosas en el sentido de que un enorme y maravilloso actor y director como Héctor Bonilla puede regresar a Televisa, porque ahora es libre de hacer lo que quiera con quien quiera, o si es una excepción.

Quiero pensar que lo que estamos viendo (tanto movimiento continuo del ‘talento’ de un lado para el otro) no es solo un asunto de contratos que expiraron (al fin Yahir!!), que lo permiten sino que al fin nos está alcanzando ese futuro donde la gente puede ir a donde hay trabajo, y si no, generarlo por ellos mismos.

Pero si, mientras que en países como Estados Unidos vemos como este fenómeno mantiene a los comunicadores más fundamentalistas, siempre presentes y más exitosos que nunca (Glenn Beck es otro caso) En México, seguimos averiguando qué significa, porque quienes más se han peleado con el sistema, por diversos motivos, pues no acaban de encontrar a su público en ese nuevo, tecnológico y sí, aún limitado universo que más bien debería ser infinito. Como sea, por ahora veremos si en este reacomodo será el talento, las televisoras o el público el que gane.

¿En serio?

¿Kim Kardashian como la Virgen? ¿Quería superar a su hermana Kylie y a Madonna en un solo golpe para que Pepsi la contratara a ella? 

Twitter: @SusanaMoscatel