Estado fallido

El autoerotismo de Miley


Noticia hubiera sido si la princesa del twerking hubiera hecho un video que no fuera sexual, pero como eso no ocurrió otra vez y “Adore You” es un pequeño cortometraje de Hannah Montana revolcándose sola en sus sábanas, con una mano escondida (para usted y su imaginación la coloquen justo donde quieran) habrá que asumir que la fórmula sigo dando y dando bien. Lo que a mí me sorprende es que la cantante no se dé cuenta que de verdad tiene un buen disco. Tiene buenas letras, música llamativa, narrativas interesantes y muy buena producción. Hasta tiene una voz distintiva, que uno de inmediato reconoce. Así que habrá que ver qué pasa cuando deje de descubrir que el sexo vende. Siempre va a vender. Pero para permanecer como alguien más que hizo esto mismo (pero mejor) hace ya más de 25 años, hay que encontrar muchos caminos más. Suerte, Miley, simplemente, porque nos regalaste la idea de la piñata de “Wrecking Ball” para estas posadas ya eres una de las personas más llamativas del año. Veamos qué pasa en los que vienen.

El derecho de decir lo que sea

Hace tres años por estas fechas Esteban Arce dio su opinión respecto a la homosexualidad en su programa de televisión y nadie se enteró, porque nadie estaba viendo la tele en esos momentos. Su forma de expresarse y la manera en la que peleó sus puntos a muchos nos parecieron verdaderamente deleznables, pero jamás hubiéramos imaginado el escándalo que iba a reventar cuando todos llegaran de vacaciones y se enteraran de lo que había transcurrido. Básicamente ardió Troya y muchos pidieron su cabeza. A final de cuentas las empresas en las que Esteban trabaja lo apoyaron no en lo dicho, sino en su derecho de decirlo, y aunque pagó muy caro entre amenazas de boicots y varios insultos colectivos (también tuvo muchas muestras de apoyo) el asunto ya quedó en el pasado.

Pero ese no es siempre el caso. Hay ciertos temas que son tan incendiarios y delicados que pareciera que cada vez que ocurre una cosa así lo que acabamos discutiendo es el valor de la libertad de expresión. Y justo así estamos cerrando el año en la televisión de paga, gracias a los comentarios de un barbudo cazapatos que resulta que tenía el programa más visto a escala mundial en A&E. Phil Robertson expresó de una manera nada sutil su predilección por las partes anatómicas de la mujer sobre las de los hombres. Ok, eso solo se llamaría heterosexualidad. No veo por qué siente la necesidad de estar platicándolo a la revista GQ, ni por qué sintió necesario ser despectivo contra quien lo hace diferente, pero le preguntaron, contestó y ahora se ha quedado (por ahora) sin trabajo.

Al tema ya se metieron personajes como la gran comediante involuntaria Sarah Palin y el reverendo Jesse Jackson. Es toda una materia política. Y es un gran debate. ¿Deben estas personas quedarse sin trabajo por opinar cosas que a muchos de nosotros nos parecen horribles?

La verdad de los casos es que si hubiera dicho algo así de espantoso de un grupo de personas que no estuviera bien organizado y con una agenda (muy necesaria) de autodefensa, como lo es la comunidad gay, lo más probable es que nadie se hubiera enterado y más patos hubieran sido acribillados a favor del rating de A&E (a mí eso me ofende. Y no, no como pato). Así que estamos de regreso a donde empezamos.

¿La libertad de expresión, particularmente en lo que tiene que ver con la televisión, es tan solo una ilusión? Buen tema para pensarle, sobre todo sabiendo que estos son los temas de los que al menos podemos discutir abiertamente. Las verdaderas víctimas de la libertad de expresión en México y en el mundo están, desafortunadamente, completa y absolutamente silenciadas.     

susana.moscatel@milenio.com