Estado fallido

¡Qué asco!

Buscar famosos para ocupar puestos públicos solo por lo conocidos que son es repulsivo, patético y francamente peligroso para México. Es solo por apostarle al tema de rating barato para poder cobrar las ventajas que vienen con ser un partido político constituido y con cierta cantidad de votos para conseguir registro.

Es un juego de números: hay la suficiente cantidad de personas que sí votarían por esos personajes para lo que sea, porque sus mentes no van más allá de la imagen y el show. Es feo decirlo. Y quiero pensar que no son la mayoría. Pero esas personas existen, son muchas, y a eso le están apostando estos partidos políticos. Y, por supuesto, que su voto vale lo mismo que el de la persona más informada de México.

 No parece importarles el daño que puede causar tener en un puesto público a alguien que nunca se preparó para ello, que no sabe nada de administración, de infraestructura, de la ley y, en algunos casos, candidatos que ni siquiera pueden ligar dos frases juntas. Así que es una apuesta a favor de la ignorancia de muchos. Los suficientes como para que afecten a todos los demás.

Ahora, hay que ser claros, ser famoso no significa que no sirvas para nada más. Hay actrices como María Rojo, por ejemplo, que siempre llevó su ideología (estemos de acuerdo con ella o no) y sus aspiraciones políticas y de servicio social a la par de su carrera. Hay mujeres como Silvia Pinal, que tuvo que aprender para sacar adelante una carrera. La ANDA es una muy buena escuela de grillos. Pero la nueva camada de personajes famosos en el aparador político y público no viene de ahí ni de lugares remotamente semejantes.

Llevamos una semana riéndonos de la idea de Lagrimita en un puesto público.  No hemos parado con el chiste de que “de por sí ya nos gobiernan payasos”. Nos hemos maravillado por la encrucijada de ¿qué podría decir Cuauhtémoc Blanco en algún debate? Fuimos felices, porque Yuri dijo en entrevista que ella no piensa entrarle a la polaca aunque hayan usado su nombre.  Hemos imaginando los consejitos políticos y de superación personal de Abel Cruz.

Y ayer, intrigados con el tema de Quico, a quien un nuevo partido quiere como candidato para quién sabe qué. ¿Querrán que se ponga a legislar en temas de derechos de autor y propiedad intelectual? ¿Que se pelee contra el partido que prohibió a los circos con animales, porque él ha vivido de ellos por décadas? (Nadie ha dicho que él ya aceptó, ¿eh? Solo que estaban en pláticas).

No diré los nombres de los partidos para no entrarle a sus juegos de propaganda. Que se ayuden solos. Pero les tengo que pedir un favor. Sé que la farándula mexicana tiene la peor reputación del mundo. No nos ayuden compadres. Esto solo lo hace todo mucho peor.

¿En serio?

¿Otra película de Johnny Depp que fracasa? ¿Ya andan los tabloides molestando al matrimonio Clooney tan rápido?

susana.moscatel@milenio.com

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