Estado fallido

Un arcoíris en mi Facebook

Este fin de semana Facebook se unió a la fiesta. Lo hizo permitiendo que quien quisiera pintara su foto de perfil de colores para celebrar el histórico mandato de la Suprema Corte de Estados Unidos respecto al matrimonio de personas del mismo sexo. Muchos optaron por participar y para ser francos fue muy interesante ver quién lo hacía y quién no. Sobre todo, fue fascinante para muchos de nosotros ver quiénes se sumaban cuando quizás antes no se habían pronunciado al respecto. En Twitter ocurrió algo similar y eso incluyó a la presidencia de nuestro país, además de una gran variedad de políticos y medios de comunicación.

Hubo también muchos que se quejaron de que estas personas estaban comportándose como borregos. Que ni siquiera era un tema de nuestro país. Que por qué no se pronunciaban por los problemas dramáticos de nuestra nación. Y de ahí para el real. Esto siempre me ha llamado de manera poderosa la atención. ¿Desde cuándo unirse a una causa —o a una celebración en este caso— nos omite de creer en otras cosas? ¿Desde cuándo celebrar lo mismo que los demás están haciendo vuelve menos auténtico el motivo de la fiesta? Me queda claro que algunos de los que se quejaron sí están contra el hecho de que el matrimonio ya sea para todos. De ellos ni me ocuparé ahora. No vale la pena. Lo que me parece muy interesante es el hecho de que un momento tan relevante como éste sea descartado simplemente porque se volvió popular. Como si ese no fuera precisamente el triunfo. Como si la causa tuviera valor solo cuando estábamos a contracorriente.

No cabe la menor duda de que los medios de comunicación y las redes sociales han participado en esta nueva versión de la “normalidad”. Tampoco me cabe duda de que los críticos de los mismos no pueden separar el mensaje de su canal de comunicación. No es lo mismo jugar Candy Crush que celebrar un tema de derechos civiles tan importante, sea donde sea. Pero no me cabe la menor duda de que lo mismo hubiese pasado el día que se abolió la esclavitud de haber existido esta tecnología. Simplemente hubiéramos tardado un rato más en empezar la fiesta. O las quejas, dependiendo de qué lado de la historia hubiésemos estado en ese momento.

¡Que alguien me explique!

¿Qué estará pensando alguien como Laura Zapata al tuitear “Gaymonio y Lebimonio”? ¿Pensará que lo otro es Heteromonio? ¿Alguien le dirá que simplemente es “matrimonio?” ¡Para quien sea!

¿En serio?

¿CNN reportó que había una bandera del Estado Islámico en la marcha gay de Londres cuando en realidad lo que vio era un diseño hecho con dildos? ¿Kanye West se atrevió a cantar “Rapsodia Bohemia”, de Queen, y proclamarse la más grande estrella de rock del planeta? ¿Estrella de rock? 

susana.moscatel@milenio.com

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