Estado fallido

Así se aprende

Admiro y respeto la honestidad del Werevertumorro, quien ha aclarado su punto de vista al decir básicamente “me lo chingaron dos veces” por confiar en un socio y firmar un contrato sin evidentemente revisarlo como se debía. Contratos leoninos y gandayas habrá en todos los medios, y me parece que el mensaje de Gabriel para sus seguidores, que son toda una nueva generación abriendo brecha en nuevos formatos, es fundamental. Hay que leer la letra chica. Aun así y, aunque asegura que en más de un año no le han pagado, él tiene las de ganar a largo plazo, simple y sencillamente por ser el chavo talentoso que es en un medio que no depende ya tanto de ejecutivos, pero evidentemente sí de toda la astucia comercial del mundo. Es un gran favor el que se le está haciendo a sus millones de seguidores, al decirles que no dejen que se los “chinguen” al no leer bien los contratos. Cuando uno es joven y está emocionado por hacer lo que ama, prácticamente firmará lo que sea.

Esta historia me suena mucho a las antiguas de las disqueras. ¿Saben quién cuenta algo muy similar? Billy Joel. ¿Saben que Piano Man no es una historia de cuando empezaba su carrera y se ganó el pan en los bares musicales? Es más bien el relato de cuando había firmado un mal contrato que prácticamente no le dejaba nada a él y básicamente todo a la disquera. Dijo, “Si ni mi nombre puedo usar por haber firmado eso, pues me voy a tocar a cualquier bar”. Lo narra y lo hace con orgullo, contando cómo esperó de esa manera hasta que expirara ese contrato para poder lanzarse como tal. ¿Y qué sobrevivió? El talento. El talento siempre sobrevive. Tal vez algunas de las generaciones mayores no puedan entender esto, pero Gabriel Montiel, el Werevertumorro, y sus secuaces tienen mucho talento. Y los canales para exponerlo serán más cada día. La manera de monetizarlo, eso es un poco más complicado pero el éxito y las hordas de fans solidarios se encargarán de ello. No puedo dejar de sentir que esto es como un caso para libro de texto y que en un futuro lo estaremos estudiando con mucha más claridad. Habrá gente que sabe hacer negocios y convencer a los jóvenes con gran potencial de firmar en la línea. Puede hasta ser legal, aunque sepa deleznable. Pero tengo la sensación de que el trabajo y la capacidad de comunicación de los Montiel (Gabriel, Alex y amigos –no los otros –)son mucho muy superiores a este muy mal rato que están pasando.

House of blues…

Todos los que éramos fans de Hugh Laurie cuando interpretaba a Dr. House celebrábamos su talento musical en la serie. El día, por ejemplo, que se aventó la introducción de “I Don´t Like Mondays” de Bob Geldof y los Boomtown Rats fue como para llorar de la emoción. Pero cuando dejó de ser el doctor más sarcástico de la tele y se pudo dar el gusto de hacer una de las cosas que más ama en el vida, la música, entonces nos dimos cuenta que el talento de este también gran comediante es un asunto completo y absoluto.

El blues se lee mejor que los comentarios sardónicos a Hugh Laurie y el amor por la música es tal que no hay manera de detenerlo. Ahora celebramos el hecho de que no resultó ser solo un gustito el que se dio al sacar el disco sino que el éxito que ha tenido ya hasta lo traerá al Auditorio Nacional el próximo 10 de junio. Así que digan lo que quieran, pero yo en lo personal no me pierdo este concierto por nada del mundo. Es Dr. freaking House con su piano, guitarra y todas las ganas de conmovernos con el amor que le tiene a las canciones más sentidas de uno de los géneros más emotivos que existen en la música. ¿Llenará el auditorio con su música? Estoy segura de que sí.

¿En serio?

¿Al fin acabó la era de David Letterman? ¿Quién sigue? ¿Chabelo? 

susana.moscatel@milenio.com