Estado fallido

Acoso sexual y dinero

El muy conservador conductor de Fox News, Bill O’Reilly, se ha quedado sin trabajo en Fox News. No se preocupen por él, tiene muy buenos amigos. Incluso el ocupante actual de la Casa Blanca lo defendió los últimos días, después de que se hizo público que la empresa de noticias había pagado para resolver las acusaciones fuera de las cortes más de 13 millones de dólares. Pero las acusaciones seguían llegando, la mayoría de ellas de mujeres que habían trabajado con el indudable líder de ratings en su género. El negocio aún parecía bueno.

Pues dejó de serlo. Porque una cosa es invertir en un personaje dudoso que te da resultados en la pantalla, pero otra es no tener con qué pagar esa inversión. Una acusación fresca fue la gota que derramó el vaso y tanto la compañía como el comentarista ya aseguraron que no volverá. No por que alguien ahí admita que haya problemas con el tema central: el acoso sexual por parte de una figura poderosa ante sus subordinadas, sino porque se fueron más de 70 patrocinadores.

Y ahí está el dilema. Si ellos realmente creían en O’Reilly, ¿no sería congruente sostener su postura de estar con él a pesar de todo? Es cierto, no se come de la congruencia y no hay mayores campeones del sistema capitalista que la empresa para la que trabajaba este señor, pero ¿lo corrieron pensando que era inocente? ¿O lo sostuvieron tanto tiempo pensando que era culpable? El tema aquí es que fueron los patrocinadores y no los anunciantes los que determinaron este juicio.

Nos da mucho que pensar, ¿no? Las mismas personas que por línea editorial aplauden el muro de Trump y culpan a los mexicanos de absolutamente todo lo malo que tiene su país se acaban de tropezar con sus propios y más distinguibles defectos propios. Las decisiones que les importan, las que les generan dinero, no necesariamente están apegadas a la popularidad del personaje. O como dirían en inglés (y en cualquier idioma) El dinero habla. Y aquí habló más duro que O’Reilly.

Yo, en lo personal, lo extrañaré. Lo consideraba como un hombre muy inteligente a quien le ganaban sus impulsos (en ese entonces pensaba que solo xenofóbicos, ya vimos que posiblemente no solo se limitaba a ellos) pero ante todo siempre es mejor tener al contrincante diciéndote exactamente lo que está pensando. A veces era tan extremo que era comedia. Desde que llegó Trump a la presidencia (acusado de unas cuantas cosas también, pero ojo, NO dependiente de los patrocinadores) todo esto dejó de darme risa. Como no sabemos exactamente qué pasó, ya que todo ocurrió fuera de las cortes y no hay veredicto legal alguno, tampoco puedo sentir que la justicia fue aplicada. La revancha por otras cosas (que comparto), sin duda. ¿Pero justicia? Qué miedo.

¡Que alguien me explique!

¿Por qué se necesita tener declaraciones de cualquier persona que podría conocer a Luis Miguel para saber que “está bien” en lugar de tener una sola y sencilla declaración directa y clara por parte de Luis Miguel diciéndonos que “está bien”. O “que no”, pero directo de la boca del Sol. O de La Tierra de Mexico, como lo llaman los abogados que lo demandan.

Twitter: @SusanaMoscatel