Estado fallido

"What the f#&! App?"

Por 210 minutos, el sábado pasado el mundo entero se paralizó. No, no fue porque habían agarrado a El Chapo, aunque cósmicamente pasó todo al mismo tiempo. Lo que ocurrió fue que se cayó el WhatsApp debido a la migración inevitable y prácticamente simultánea al aviso de que Facebook había comprado la aplicación.

Imaginen a 450 millones de usuarios de pronto sin manera alguna de comunicarse con los suyos. ¿El teléfono? Ridículo, eso implica un compromiso. ¿El tuitear? Tal vez llegue el mensaje, pero no hay forma de saber cuándo. ¿El Facebook? ¡Sí, ese fue el engendro de todos nuestros males y tuvo la culpa de todo! Ellos lo compraron y lo echaron a perder. Claro que no es cierto, solo estaban haciendo migraciones, pruebas o un cruel experimento sociológico de proporciones nunca antes vistas en la humanidad. Pero mientras tanto, ¿se imaginan la cantidad de ansiolíticos consumidos por la falta de respuestas inmediatas? ¿Las palomitas que volaban solas y no tenían compañía alguna avisando que habían llegado a su destino? ¿Los pretextos para romper compromisos y la incapacidad de reclamar por los mismos?

¿Y qué demonios hicieron esos eternos minutos las familias que tuvieron que convivir en tiempo real? ¿Hablar entre ellos? Dios nos libre. Mark Zuckerberg, tienes más poder que el que cualquier ser humano debería tener. La migración de los apanicados a otras aplicaciones de comunicación (y entretenimiento) fue masiva e inmediata.

Y mientras tanto, con tanto corazón roto, planes abortados y angustia existencial, nos acordamos por unos instantes, aunque breves, de que todavía existen otros medios de interacción. Otros que literalmente nos permitan mantener la frente en alto… y no pegada a nuestros minimonitores. Pero no se angustien. Ya pasó.

¿Qué?, ¿que ahora el Caralibro tiene nuestro número de teléfono? Pues sí…. ¿Aviso de confidencialidad por favor? Y un curso intensivo con título de maestría para entenderlo tampoco estaría de más.

¿Quién pagará?

¿Cuál será la secretaría que decida aportar el presupuesto para la producción cinematográfica (¿o será serie?), que nos narre cómo las heroicas fuerzas de la nación capturaron a El Chapo? Ya saben, al estilo Zero-Dark-Thirty (La hora más oscura), que ganó ese Oscar tras la captura de Osama Bin Laden hace ya dos años. Digo, creo que es lo menos que podemos suponer después experiencias non gratas recientemente como esa joya llamada El equipo. No por demeritar o cuestionar los hechos policiacos que los involucrados han mostrado con toda claridad por la tele, de ninguna manera. Eso no es materia de este espacio, ¿pero lo que se hace para que la gente se entere? La realidad supera la ficción, sin duda, aunque hemos visto en más de una triste ocasión que hay varios con deseos de reforzar su mensaje a través de la dramatización. Veremos.

¿En serio?

¿Cancelaron el show de Piers Morgan en CNN?   

susana.moscatel@milenio.com