Estado fallido

Violación y entretenimiento

Por años y años me burlaba del lenguaje encriptado de las telenovelas mexicanas. Tardé algunos años en entender que “la hizo suya”, sobre todo cuando ella no quería, era una manera de hablar de la violación. Y claro, siendo parte de una cultura patriarcal que es capaz de usar el tema pero no la palabra en sí, entonces la dulce protagonista cargaba con el estigma de por vida (¿verdad, Maricruz?) mientras que tantas de nosotras (las más jóvenes e inocentes, al menos) tratábamos de entender qué es lo que realmente nos estaban tratando de decir.

Pero eso no solo pasaba (y sigue pasando) en nuestra cultura. Recuerdo ser adicta a una serie de libros de adolescentes llamados Sweet Valley High de muy pequeña. Años después fue una fallida serie, y ahora la gran escritora Diablo Cody (Juno) está luchando por hacer película. Las protagonistas tenían 16 años, así que solo retozaban alrededor del pasto con sus galanes. Quién sabe cómo le hacían para “meterse en problemas”, porque jamás decían que podían estar embarazadas. Y claro, con decirles “alivianadas” o “flojas” (de aflojar, no de flojera) ya todo estaba claro. Esas eran las chicas malas, que de vez en cuando podían sorprendernos teniendo también un gran corazón, aunque pareciera contradictorio.

El libro que más risa me dio años después fue uno en el que una maldita villana acusaba falsamente a su maestro de inglés de tener sexo con ella contra sus deseos. Claro que no podía decir “me violó” en un libro para niñas que estábamos aprendiendo de sexualidad. Así que decidieron sustituir eso con las palabras “me sedujo”. ¿Se imaginan mi maldita confusión para entonces? Digo, era joven pero hasta yo sabía que si te seducen es porque te dejaste. Muy distinto a la violación.

Claro que todo cambió drásticamente con el éxito brutal del series como La ley y el orden, específicamente la Unidad de víctimas especiales. Ahora hay una cultura televisiva que gira alrededor de quién violó a quién. Y es una garantía en los ratings.

Así que tendrán que perdonarme si creo que el entretenimiento le ha hecho un chico favor al entendimiento de una materia tan seria, grave y dolorosa. Entre mensajes confusos y el otro extremo de hacerlo un tema cotidiano y entretenido hace falta a veces que algo nos sacuda para entender. Y, por supuesto, me refiero a algo que venga de la misma fuente que ha trivializado la materia a tal grado que ya no es ni noticia.

Por eso el trabajo que hizo la  revista New York, presentando a las mujeres que acusan a Bill Cosby de abuso sexual y violación de frente y con valor, es un documento importante. Más allá del morbo y las opiniones sin fundamentos que hemos leído, visto y tenido sobre esta triste materia, el hecho es que ahí están ellas, algunas hasta octogenarias (eso empezó desde los 70, aparentemente) enfrentando el silencio y diciendo su verdad.

¿Que si muchos lo tomarán como entretenimiento también? Sin duda. Pero el mensaje de que no se vale suavizar este crimen cambiándole el nombre o trivializando está más que dado después de entender cuántas de ellas, sin ganancia alguna más que decir la verdad a estas alturas, han tenido el valor de hacerlo así. Me quedo con aplauso para ellas y la esperanza de que nadie, nunca más, le diga a una niña de 12 años que seducir es una forma no agresiva de decir violación. No lo es.

¿En serio?

¿Lady Gaga cantó con U2 en el Madison Square Garden? ¿Interpreto o dejo morir en paz el asunto? 

susana.moscatel@milenio.com

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