Estado fallido

¿Usted qué haría con un Oscar?

Me parece que el gobierno de la República ya no va a estar muy feliz de que los cineastas mexicanos sigan ganando premios Oscar. Me cuesta trabajo imaginar que alguno de ellos, a estas alturas, sea complaciente con las cosas que no les parecen y, sin la menor duda, hay demasiadas cosas que arreglar en nuestro país. Hace un año estábamos a punto de recibir las 10 preguntas de Alfonso Cuarón respecto a las reformas. Ahora, Alejandro González Iñárritu sigue siendo cuestionado en el mundo entero sobre sus claras y contundentes opiniones sobre el podio de los vencedores cinematográficos. Ahora le dijo al diario italiano La Reppublica que “el Estado es la corrupción”, en referencia a la inseguridad.

Ganar un Oscar no te convierte en experto en política nacional, no. Pero generalmente para llegar a esos niveles y hacerlo incluso, a pesar de las probabilidades en un país como Estados Unidos, definitivamente implica talento, trabajo y determinación. Para lograr lo que han logrado, sin duda, hay que ser personas inteligentes. Ni Cuarón ni Iñárritu son parte de la clásica izquierda radical de algunos cineastas y actores mexicanos que reniegan por deporte ante cualquier cosa que hace el gobierno. Así que al menos, esté uno de acuerdo o no, hay que entender que lo que están diciendo tiene que ver mucho más con una sensación de tener un compromiso con su país (eso mismo nos dijo Iñárritu al día siguiente de ganar sus tres estatuillas) que con ninguna otra cosa. Sé que a muchos les molesta. Pero con los ojos del mundo encima y una vida que no depende de los viciados sistemas nacionales, ¿ustedes que harían? ¿Agradecer hasta a su perro? ¿O decir lo que realmente se está pensando?

Esos vestidos

Por el otro lado, y sé que muchos no quieren oír esto, pero creo que debemos escoger bien nuestras batallas en lo que a indignación nacional se refiere. Está muy padre publicar que el vestido de Sofía Castro de Dolce & Gabbana cueste 114 mil pesos, un poco más que los de su madre, para conocer a la reina Isabel. Es obvio que con todo lo que está mal en este país las redes sociales iban a arder con indignación. Y lo entiendo. Pero lo que nadie está diciendo es que aunque eso es lo que cuestan esos vestidos lo más probable es que nadie pagó un centavo por ellos. Los diseñadores más prestigiados del mundo matan por la oportunidad de vestir personas de alto perfil en situaciones de alto calibre. Una visita de Estado a Buckingham, sin la menor duda, es uno de los casos más ejemplares de este tipo de situación.

Tengo amigas que se dedican a hacer crítica de moda y cuando se atrevieron a decir que Angélica Rivera y su hija Sofía se veían muy bien casi las linchan. ¿Pues qué querían? ¿Que fueran vestidas con ropa de tianguis? Yo tampoco quiero que mis impuestos se usen para esas cosas, pero conozco lo suficiente de la industria de la moda como para saber que en este caso en particular, eso seguramente no fue lo que ocurrió. Les digo, escoger las batallas, para poder ganarlas, es fundamental. Usemos nuestra indignación para el fondo, no la forma. Aunque queda claro que son los mismos políticos quienes, más seguido que uno, pretenden no distinguir una de la otra.

¿En serio?

¿Sean Penn ya tuvo que decir que los que no entendieron su chiste del “green card” cuando le dio el Oscar a Iñárritu son estúpidos? ¿Lo siguieron molestando lo suficiente como para provocar esa reacción?

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