Estado fallido

Trump y Goebbels o ¿Así hablan los hombres?

Que aún haya gente defendiendo a Donald Trump a estas alturas, que aún tenga la posibilidad de ganar esas elecciones y que incluso varios hombres comprendan su comportamiento como algo natural cuando están entre pura testosterona es una de las realizaciones más aterradoras que hemos enfrentado en muchísimo tiempo.

A los señores que se sienten representados (aunque sea en silencio) por comentarios como: “la agarro del coño y ellas me dejan” porque es una cuestión de hombres que nosotras no comprenderíamos, déjenme decirles que están trabajando para que un sociópata tenga el control de nuestro futuro. Son cómplices y culpables, porque esa es la razón por la cual tantas personas siguen apoyando a este pedazo de basura pseudohumana.

Tal vez es un buen momento para que los mexicanos machistas se examinen a sí mismos y piensen como es estar del otro lado de la moneda. Trump empezó contra los mexicanos, pero su desdén y cosificación de la mujer es una de las cosas más repugnantes que he visto en la historia. Y su éxito a pesar de ello simplemente apocalíptico.

Palabras aparentemente fuertes para lo que mucho, incluso el ex gobernador de Nueva York, Rudolph Guiliani, han dicho que no es más que plática de casilleros (locker room talk), pero una ventana para entender porque aún no ha llegado lo que, sin duda, en cualquier otro contexto sería una renuncia necesaria por comportarse como un violador en potencia.

Ya no compararé a Trump con Hitler, muchos ya lo han hecho y bien. Creo que Joseph Goebbels, el genio de la propaganda Nazi es aun un mejor ejemplo en estos momentos. ¿Han leído sus once principios? Aquí solo algunos de ellos. Transposición: Cargar sobre el adversario los errores defectos propios, respondiendo ataque con ataque (Trump dijo que Bill Clinton es el hombre más abusivo contra las mujeres en la historia).

Vulgarización: Toda propaganda debe ser adaptada al nivel del menos inteligente de los individuos a los que va dirigido. Principio de trasfusión: la propaganda opera a partir de prejuicios existentes y odios nacionales que disparen las reacciones más primitivas en los receptores (¿cómo la ven, compatriotas?).

Estos solo son algunos de los principios con los que Goebbels controló el discurso que permitió las tragedias de la Segunda Guerra Mundial. Y por supuesto, lo que distinguió ante todas las cosas: repetir una mentira la suficiente cantidad de veces la vuelve “verdad”.

¿Señores? Ustedes van a permitir que, en el tema del maltrato a la mujer de este candidato y todo lo que implica, ¿lo haga a nombre de su camaradería y hombría? ¿Se dan cuenta del paquete en el que viene todo esto? ¿Las consecuencias que podría tener algo tan inocuo? Trump primero fue por los mexicanos, nadie hizo nada. Luego por los musulmanes… ¿Debo seguir o ya conocen la historia? ¿Habrá alguien cuando venga por ustedes? 

Twitter: @SusanaMoscatel