Estado fallido

Tolerancia comercial

Interesante la respuesta de los señores de Dolce & Gabbana vs Elton John después de que el cantante pidió un boicot contra la marca tras las declaraciones de los italianos contra la idea de que una pareja gay pueda adoptar hijos. Es perfectamente posible que a Elton se le haya olvidado lo más fundamental de la libertad de expresión. El derecho a estar en desacuerdo con alguien más. Y vaya que me parece retrógrado y muy pequeño el pensamiento de D&G, pero  aquí viene la pregunta interesante. ¿Organizar un boicot está dentro de la discusión de libertad de expresión? O como dicen ellos, ¿en los terrenos de la intolerancia? Aunque no podría estar más de acuerdo con Elton en su sentir, no estoy segura de qué la presión comercial sea la manera de cambiar las buenas conciencias y así generar un verdadero cambio en el pensamiento cerrado. Por que, asumo, eso es lo que quiere el cantante, ¿no?

Claro que diseñadores le digan fascista está un poco fuera del espectro, ¿no? Les digo, no solo es México. El mundo entero anda bélico y enojado.

Otros 30 años

¿Qué año fue? 1985, ¿verdad? Hace apenas una semana celebrábamos el 30 aniversario de la canción “We Are the World”, compuesta por Michael Jackson y Lionel Richie con la producción de Quincy Jones, y ahora nos preparamos para el relanzamiento remasterizado de The Breakfast Club (El club de los cinco), del gran John Hughes. No me cabe la menor duda de que esta cinta, que aparentemente solo era una simple y anodina historia de prototipos de adolescentes gringos, se convirtió en un perfecto clásico e incluso referente de cientos de estudios sociológicos que nos cambiaron para siempre.

Molly Ringwald, Alley Sheedy, Emilio Estévez, Anthony Michael Hall y Judd Nelson quizá odiaban que les dijeran el Brat Pack, pero para muchos que lo vivimos, tuvieron más influencia en nosotros que Frank Sinatra.

¿En serio?

¿Clint Eastwood dijo que su película El francotirador está en contra de la guerra? ¿Whaaat?

¡Que alguien me explique!

¿Qué le hace creer a tanta gente que en los medios de comunicación solo hay malos y buenos? ¿Blanco y negro? Es como la vida, con todo tipo de complicados claroscuros ¿En qué momento el no estar de acuerdo con una opinión, ya sea de un periodista, tuitero o vecino, se convirtió en carta blanca para insultar? ¿No creen que esa agresión le hace tanto daño al país como los temas que la provocan?

susana.moscatel@milenio.com

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