Estado fallido

Contra el Teletón

Este año el Teletón se tuvo que defender, y muy fuerte. Por supuesto que no es la primera vez que el evento que tantos relacionan solo con Televisa (no es así) se ha visto como blanco de críticas de toda índole, algunas que muchos compartimos. Pero esta vez las cosas ya llegaron a un límite terrible en el que estas campañas de desinformación organizada que vivimos a diario en las redes sociales simple y sencillamente cambiaron el juego.

¿Cuándo en la vida hubiéramos imaginado a Derbez haciendo un chiste respecto a La Gaviota en el arranque del evento? ¿Cuándo? Me pareció brillante, tanto en ejecución cómica (“hace un año que no soy empleado de Televisa, pero regresé, porque me enteré cuánto pagan”) como en el objetivo de deslindar a la fundación de todas las tragedias y escándalos que tienen a nuestro país pasando momentos tan dolorosos.

Las cosas han cambiado, ¿no? Los escándalos sí tienen su costo. Asumo que Lucero no se quedó viéndolo desde su casa. Pero la desconfianza de la gente hizo que este año tardaran una hora y media más en lograr los resultados que se buscaban. Sí, eran demasiadas las personas convencidas de que esto solo es una parte más de un sistema podrido y corrupto, pero  debo decir que (y vaya que yo no formo parte del Teletón de ninguna manera) al ver los centros y a los niños que ayudan sí cambia uno de opinión. De cierta forma.

¿Mi problema con el tema? Es el enfoque de generar lástima que siempre ha funcionado tan bien para conseguir donativos. Es parte de un síndrome que sufrimos con constancia en nuestro país. Por eso las lágrimas de Lucero eran motivo de sorna, por eso a tantos nos molestaba que quisieran manipularnos, en lugar de darnos la información de manera clara y concisa. Claro, ellos saben lo que funciona en una sociedad que no fue educada para creer que se puede salir adelante con una actitud propositiva y positiva. Que nació sintiéndose oprimida por los poderosos. Saben que a esta sociedad la mueve más el “mira, pobrecito” que el “va a salir adelante y puedo ser parte de ello”.

 Pero este año, quizá por todos los obstáculos que enfrentan en la fundación, junto con el país, junto con los medios, me pareció ver un pequeño cambio. Vi a los conductores defendiendo lo que hacían por las razones correctas, no por (como ha ocurrido en otros años) una obligación institucional.

Vi a un Derbez poniéndose en la línea de fuego y saliendo avante con comedia audaz y arriesgada. Y vi que se lo permitieron. Desde luego, se dieron cuenta de que no se podía seguir con los símbolos y actitudes de siempre, porque la gente ya no lo acepta. Y al final de cuentas, si ese dinero llega a donde debe llegar, todo vale la pena. ¿Qué sigue? ¿Que el Teletón, como otros personajes que “no son servidores públicos”, haga del conocimiento común todo lo que ocurre con ese dinero? No estaría mal, si toda la contabilidad está como siempre nos han dicho que está y lo que quieren es seguir callando bocas.

¿Qué alguien me explique?

¿Por qué habría alguien de inventar la muerte de El Encantador de Perros en la red? ¿Cómo funcionarán esas mentes distorsionadas?

susana.moscatel@milenio.com