Estado fallido

Spoilers

Uno de los mejores actores del mundo aparece en la película American Hustle (La gran estafa americana) por unos minutos. No les diré quién es, porque su nombre no está en los créditos y es bastante obvio que la intención es que sea una muy agradable sorpresa para quien esté inmerso en la cinta, pero entonces nos pasó esto.

En entrevista con el director David O. Russell él se puso a hablar solito del privilegio y de lo fantástico que le resultaba trabajar con ese actor. Estaba francamente emocionado y hablaba y hablaba sobre su técnica. Pero después, muy al estilo del también director de Juegos del destino, se detuvo y dijo casi enojado (no sabemos si consigo mismo o con nosotros), “¡pero acabamos de arruinar la sorpresa, porque ahora ustedes van a publicar esta entrevista y todo mundo va a saber lo que va a pasar! ¡Me choca!”.

No, pues bueno. Con el simple hecho de verlo en la película y darnos cuenta de que no tiene crédito a propósito, sabemos que estaríamos haciendo algo poco amable al nombrar la presencia de este actor. Pero es nuestra prerrogativa. Nuestra decisión. Y hay muchos reporteros que en el afán de tener la primicia, gracias al privilegio que tenemos de ver la cinta primero, lo dicen, lo publican y lo gritan a los cuatro vientos. ¿Pero se vale?

Aquí el director abrió la puerta para que fuera así y enseguida se arrepintió. Y sí, hay casos más evidentes que otros. Yo sí recuerdo haber recibido llamadas de gente enojada porque en su momento comentábamos que el Titanic se hundía al final (es en serio) y eso que no les dije qué le pasaba a Leonardo DiCaprio (mi lado perverso siempre le fue a Billy Zane).

 Está bien, no me preocupa arruinarle la película a alguien que nunca se ha molestado en levantar un libro de historia, pero ¿está fuera de lugar que les cuente cual era realmente la situación de Bruce Willis en el Sextosentido tantos años después? Yo en lo personal sí me tuve un álgido y auténtico pleito contra un cuate de Facebook que por contar un chiste dijo exactamente cómo acababa la película de No se aceptan devoluciones de Eugenio Derbez. No se vale. ¿Qué no saben el esfuerzo que empieza desde el guionista, pasando por los actores y recayendo en el director para poder sorprendernos de esa manera? ¿Se vale utilizar el poder obtenido por tan solo haber comprado un boleto de cine o, peor aún, por haber sido invitado a una función de prensa para arruinarlo todo?

Hay cosas que se tienen que contar para que la gente sepa de qué se trata la historia. Sí, Harry Potter descubrirá que no es un muggle. Sí, en la cinta Love Story sabemos desde la primera escena que el personaje de Ali McGraw se muere porque así lo escribió desde la novela Erich Segal. Sí, Christian Grey va a jugar juegos sadomasoquistas con Anastasia Steel y a ella le va a perturbar pero gustar. 

Todo eso es planteamiento, no spoiler. Sin embargo, en estos tiempos de streaming digital, de pago por evento, ahora que Blockbuster se transforma y muere… ya no hay tiempos específicos para que una película y sus spoilers tengas vigencias. ¿Nos vamos a poder aguantar? Lo dudo, es la naturaleza humana tratar de demostrar que sabemos más que lo que sabemos. ¿Pero tiene que seguir ocurriendo? Yo espero que cada vez menos, porque hasta la fecha no le perdono a ese ex amigo que me dijo con singular alegría cuál era la realidad de los personajes en el Club de la pelea. Maldito.