Estado fallido

'Spider-Man', 'bullys' y terroristas

En diciembre de 2001 se publicó The Amazing Spider-Man #36. La portada del cómic era simplemente negra y en sus páginas veíamos al superhéroe y a muchos más (incluyendo villanos) del universo de Marvel reaccionando ante la caída de las Torres gemelas en Nueva York con devastación e incredulidad. La única palabra que pudo salir de la boca del enmascarado fue “Dios”, ante lo que estaba viendo.

Meses antes de los atentados del 11 de septiembre, se había dado a conocer el avance de Spider-Man con Tobey Maguire y dirigida por Sam Raimi. En las imágenes, tanto del tráiler como del póster, aparecían las Torres Gemelas, incluso reflejadas en los ojos de Spidey. Sony Pictures hizo hasta lo imposible por, en un gesto de respeto, evitar que esas imágenes siguieran siendo la promoción de la cinta. Lo lograron hasta cierto grado (esos pósters se siguen vendiendo por mucho dinero en E-bay), pero hoy el tema regresa a ser un interesante motivo de reflexión.

Como cabeza de Marvel en ese entonces, Avi Arad era también responsable de esa producción y un muy joven Matt Tolmach ya era uno de los productores también. Ahora los dos responsables también del nuevo Spiderman reflexionaron cuando pude preguntarles si no había ya ninguna duda de destruir Nueva York en la pantalla en esta nueva entrega de Marc Webb con Andrew Garfield, Emma Stone y Jaime Fox.

“No creo que hay una fórmula para eso”, dijo Matt. “Creo que los tiempos, como se dieron en ese entonces... Es un tema de sensibilidad. De saber con lo que la gente puede sentirse cómoda. Me acuerdo de los pósters en ese entonces, que tuvimos que cambiar”.

“Tuvimos una gran discusión al respecto”,  recordó Arad, “sobre si debíamos cambiar el póster o no. Algunos de nosotros no queríamos cambiar el póster, porque era importante. Lo tenías que ver y culturalmente lo que vendría a tu mente sería lo que pasó. Y no tendría que ser en Nueva York. Podría ser en Buenos Aires, en Londres. Donde tú digas ha pasado. Así que no creo que tengamos que marcar ya una distancia de ello”.

Es evidente que el tiempo nos ayuda a enfrentar todas las heridas, pero Matt recuerda un momento que, sin duda, fue culturalmente icónico y tuvo que ver con el productor del programa Saturday Night Live y el entonces gobernador de Nueva York Rudolph Guiliani. “Creo que en ese entonces, ¿fue Lorne Michaels, no?  que salió en la televisión y preguntó: ‘¿Ya podemos ser chistosos otra vez?’  Y con eso comenzamos a curarnos. Hay un elemento de ello en esto. Está bien seguir adelante con la vida y enfrentar al mundo en el que vivimos. Creo que hay que hacerlo de manera sensible”.

 Así que, después de tanta disertación y emoción respecto a un tema tan intenso provocado por un personaje de un universo de ficción, fue muy interesante escuchar la reacción de Matt ante la duda de que si Electro, el gran villano de esta entrega cinematográfica (y decenas de números en el cómic), podía ser clasificado como un terrorista. “Creo que es una interpretación interesante, aunque no es precisamente lo que hablamos al respecto. Me parece que lo que realmente podemos sacar de esta historia es que maltratar a la gente, no voltear  a verlas, no apreciarlas, es todo parte de la misma conversación. Cuando eres un bully con la gente y la aplastas, la lastimas, se pueden manifestar impulsos muy oscuros”.

Mañana, en el día de su estreno en México, nuestra reseña de El Sorprendente Hombre Araña

susana.moscatel@milenio.com