Estado fallido

"Sonyleaks"

Nos hemos quejado tanto en este espacio de las fotografías de famosas hackeadas que se suben a la red violando su intimidad que, la verdad, no sabemos qué hacer con la información que ha sido filtrada respecto a Sony Pictures desde la ciberinvasión que sufrieron hace ya más de tres semanas. En principio es lo mismo, ¿no? Pues quizá, aunque no está el ingrediente de agresión sexual que nos hizo decidir nunca publicar esas fotos. ¿Pero la invasión a la privacidad? ¿Hasta dónde podemos dejar que los hackers, criminales al fin, determinen nuestros contenidos? Ellos tienen una agenda y es fregar a Sony. La cosa está complicada en muchos niveles.

 Hay cosas que son más claras. Si queremos que los estudios sigan haciendo películas, entonces no debemos ver las que los hackers robaron y liberaron en algunos sitios. Ahora, ¿los correos electrónicos entre ejecutivos? Eso es otra cosa. El chisme es demasiado bueno. Para la industria es enfermamente adictivo, pero funciona para el público en general, que no sabía que Leonardo DiCaprio o Angelina Jolie también pueden ser insultados (y muy feo) por sus jefes. Y lo que falta. Los Guardianes de la Paz (¿en serio?), como se hacen llamar los hackers, han sido relacionados con Corea del Norte y a modo de represalia por la comedia de Seth Rogen y James Franco Laentrevista, en la que un par de reporteros tienen la misión de matar a Kim Jung-un, líder supremo de ese pacífico lugar. La República Democrática de Corea del Norte no acepta la responsabilidad (aún), pero vaya que están gozando el caos.

 En lo personal creo que tiene razón un colega de por acá, que me dijo: “Qué Corea ni qué Corea, es un nerd que corrieron en algún momento de la compañía”. Y cuando me reí de la idea me dijo: “Y ni sonrías, que seguro tienen toda tu información también. Y la de todos los que hemos trabajado con el estudio”. Ooops!

Para Víctor

Esta columna y tanto más es dedicada a nuestro colega, compañero y ante todo entrañable amigo Víctor Bustos, quien falleció demasiado joven, pero tranquilamente, el pasado 12 de diciembre. Contigo, Víctor, es probable que hayamos visto miles de películas y viajamos a los lugares más remotos para aprender más del séptimo arte. Siempre fuiste aquel que le daba la bienvenida a quien fuera nuevo en esta fuente, con una sonrisa y una amabilidad que con dificultad está presente de manera tan constante en nuestro movido existir. Siempre fue el amigo al que todas corríamos por ese consejo. Vic colaboró con tantos medios, incluyendo el nuestro en alguna ocasión, que no podría nombrarlos todos pero, sin duda alguna, era un enamorado de lo suyo, que era ser un periodista de cine en su extensión completa. Un hombre enamorado de los festivales fílmicos, de perseguir la nota, la película, el personaje que nos provocaría algo. Se te extrañará mucho, amigo. Sobre todo, cada vez que baje la luz en un cine, estemos por empezar cualquier serie de entrevistas o simplemente nos pongamos a platicar de esta extraña realidad alterna que tenemos el privilegio de vivir.  

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