Estado fallido

Selfies culposas

Ya que todos llenaron sus álbumes del Mundial y seguramente están sufriendo el síndrome de la abstinencia, les tengo una nueva propuesta de entretenimiento colectivo. ¿Qué tal si nos salimos a cazar selfies de placeres culposos? Dígase de esos personajes que todos conocemos y que tarde o temprano nos toparemos o nos hemos topado y que nos da entre risa y orgullo presumir.

Hoy en día el rey de estos selfies, sin la menor duda, es El Piojo Herrera. No entiendo cómo es que tantas amigas que no pensé que salieran del salón de belleza y del café han tenido encuentros en eventos sociales (o en la misma calle) con el director técnico de la selección nacional, y que tantas de ellas hayan subido la foto con él (en muchos casos como la principal de perfil) a sus redes sociales. Si fuera estampita de Panini, sería de las más populares, sin duda alguna.

Pero hay vida mucho más allá del Mundial y no dejo de impactarme, cuantas personas tienen con orgullo una sonrisa de anuncio de pasta de dientes la imagen al lado de Carmen Salinas. No estamos hablando del típico público de Aventurera. Muchas de estas personas tienden ir más al Louvre que al Salón Ángeles. Pero Carmelita tiene un je ne sais quoi que la convierte en modelo para presumir en todos y cada uno de los círculos de esta sociedad. La verdad es que nos cae bien su incapacidad de no opinar. Su pasión por la vida. Sus pleitos. Su manera de ser adorablemente predecible. Es super cool tener una selfie con Carmen Salinas, seas quien seas en la vida. Punto.

Hay otras coleccionables que pasaron de moda pero aún no hacen sonreír, así que las incluimos en nuestro álbum de placeres culposos. Juanito, sin la menor duda, es ya un clásico, quien, aunque su momento político pasó a mejor vida, sigue apareciendo en foto tras foto de quien menos imaginaría uno en la vida.

 ¿Lo de hoy? Cristian Castro. Aunque se ponga serio. Aunque se retire de Twitter. Aunque nunca más vuelva a usar el saiote en su vida. Pasó de ser una vieja historia a un fenómeno de culto digno de selfie donde sea que lo encontremos. No sé si ese era su plan, pero que bien le salió. ¿Y La Tesorito? Furor. Frenesí. Emoción. Lágrimas. Llanto. ¿Qué les digo? Quien tenga su selfie con Laura, es un pro de este ejercicio en muchos niveles.

 Y bueno, si algún día la volvemos a ver por las calles (aunque sean las de San Diego) Elba Esther Gordillo siempre será una buena adicción a esta colección de personajes con los que nos da tanta pena posar, que se vuelve una de las joyas de la corona. Yo tengo a un amigo que se niega a quitarla como su compañera de vida en Facebook. La conoció un día, antes que las selfies fueran lo que son y pidió sin vergüenza la foto. Sigue celebrando cada vez que alguien le mienta la madre. Es un testamento a su fortaleza contra el bullying. Así es, cada una de estas coleccionables celebridades, famosas o infames, tiene su carga cultural y su mensaje encriptado. Ya está por acabar el Mundial ¿Quién juega?

¡Que alguien me explique!

 ¿De qué se trataba el Mundial antes de los memes

susana.moscatel@milenio.com