Estado fallido

Rucos buscando 'millennials'

Es un fenómeno muy bien documentado en los medios de comunicación y publicidad. Cuando aparece alguna película que, por ejemplo, cambia la estética de la ciencia ficción, como lo fue en su momento Minority Report de Tom Cruise, o la de acción y ciencia, como lo fue Matrix, miles de creativos salen por debajo de las piedras y proponen a sus clientes o televisoras: "Y entonces sale el personaje/producto en una toma 360 grados onda Matrix y...". Nunca termina. Tarde o temprano hasta nos dejamos de dar cuenta, pero los que hemos estado en mil y una juntas de este tipo también sabemos que la frase que sigue siempre es "para capturar a las nuevas generaciones...".

De risa loca, sobre todo porque ahora está ocurriendo por todos lados con un descontrol total y en busca de lo que las empresas creen que es la gallina de los huevos de oro: la atención de los millennials. Pocos se han dado cuenta de que una de las cosas que mejor distinguen a este grupo, en este momento en particular, es que no necesitan de un canal de televisión abierta, por ejemplo, para ser el fenómeno que son.

Así que buscan y buscan y buscan a los vinestars, a los héroes del snapchat, y uno que otro despistado todavía se va por los tuiteros. Les hacen ofertas para salir en la tele por la que cualquier chavito hace media generación hubiera matado y se les caen los calzones cuando los mandan a volar con singular alegría y desdén.

¿Entonces qué hacen las televisoras? Invierten todos sus recursos en crear personajes que hagan exactamente el mismo tipo de chiste o babosada que puede ser un fenómeno viral en internet, pero que en la televisión abierta y más en contextos de periodismo o conducción simplemente no encajan. No encajan porque es otro público. No encajan, porque los aparatos de televisión ya no se prenden automáticamente en el Canal 2. Y no encajan, porque simplemente son una copia de otra copia de otra copia de...

Ya hay mucho dinero que las televisoras han dirigido para entender hacia dónde va el asunto, pero van tarde. No se han dado cuenta de que para cuando tengan arriba cualquiera de sus planes la generación habrá cambiado. Esto es demasiado rápido y no se trata de concesiones con el gobierno. Se tuvieron que asesorar y por mucho tiempo no lo quisieron escuchar.¿El problema? Fueron décadas de construir un sistema que una sola generación está revolucionando. Pero lo que no pueden hacer es recibir una lección de un genio de 21 años en una junta y rediseñar programas e imágenes televisivas con base a la estética de lo que esté pegando en la red ese día. Tampoco funcionó con Matrix, por cierto. 

susana.moscatel@milenio.com