Estado fallido

La película que quieren odiar

Escribo esto mientras preparo mis entrevistas con Las cazafantasmas, que haré hoy, mientras leo algunas de las críticas a la cinta que tuvo su premier hace dos noches. Wow, los que realmente le tenían mala fe a la cinta deben estar muy felices en este momento. Pero, hasta ahora, si nos basamos en Rotten Tomatoes, que hace un recuento de las mismas, van ganando las críticas positivas. Somos muchos los que queríamos que fuera una épica pieza de comedia, como resultó la original, y llegamos con ese humor a verla. Definitivamente no lo es, pero eso no quiere decir que no tenga su gran valor como película de verano. Creo, por completo, que en base a la actitud que lleguemos a verla es exactamente como la vamos a pasar en Cazafantasmas, nueva generación.

No siempre ocurre lo mismo. Les cuento, por ejemplo cómo es que quien les escribe llegó de muy buen humor y con todas las ganas del mundo a ver en su momento la nueva versión de El Día de la Independencia. Roland Emerich es uno de mis directores de comedia favoritos. Y lo digo con todas sus letras, no puedo parar de reír al ver las diversas formas en las que decide periódicamente destruir el mundo. Creo que sus tsunamis son épicos y no puedo de la felicidad con su patrioterismo barato respecto a Estados Unidos, siendo que él es alemán. Sus clichés son para ovación de pie. No estoy siendo sarcástica. De verdad me divierte a la buena. Pero esta vez me falló muy gacho. Como que se empezó a tomar en serio a sí mismo y ahí perdió mi atención. En fin, estábamos en los fantasmas, pero ese era un ejemplo interesante de lo que pasa cuando las expectativas superan la producción en una secuela de verano cualquiera.

El director de Ghostbusters, Paul Feig, contestó de manera contundente y sin lugar a duda tres veces a la constante crítica de que un grupo de mujeres no podían ser Cazafantasmas (los fanáticos se ponían igual que cuando decimos que debería haber curas y rabinos del sexo femenino). Una vez dijo: "Dejen en paz a mi elenco". Otra ocasión, atinadamente comentó: "Elegí a las cuatro personas más chistosas que conozco. Y resultó que son mujeres". Y la tercera está dentro de la película, así que no quemaré el chiste, pero es muy bueno.

¿Son las personas más chistosas que hay en este momento? En la opinión de quien escribe, Kate McKinnon (SNL, The Big Gay Sketch Show) sí lo es. Las demás cumplen en distintos niveles. Chris Hemsworth hace gala de su capacidad de reírse de sí mismo y se aprecia. Pero lo cierto es que no existe (y dudo que existirá) una combinación tan afortunada en la comedia estadunidense como lo fue en su momento el sarcasmo de Bill Murray con la dulce extraña inocencia de Dan Aykroyd. Simplemente no.

Claro que a estas alturas ni la historia, ni los efectos especiales nos van a impactar como ocurrió en los 80. Todo el chiste está en la química de los personajes. Si comparamos, no hay manera de llegarle. Pero si lo tomamos como una entrega más de una saga de historias, y vemos que tiene la bendición del elenco original, si sabemos que Murray, Aykroyd y los demás jamás lo hubieran hecho sin pensar que tendrían la venIa del recién fallecido Harold Raimis, podemos dejar un poco de lado nuestra relación personal con los años ochenta y vivir la película en este momento.

Y en este momento es una comedia de verano que puede funcionar bien, siempre y cuando el público quiera participar en la ficción. Siempre y cuando no lo tomen como una causa feminista (lo cual es absurdo y de serlo sería un fracaso) siempre y cuando no les moleste que el Times Square que está siendo destruido es un horrible set medio patrocinado y se nota. Siempre y cuando aún estén dispuestos a creer en los fantasmas y a no ponerse intensos con las comparaciones. Lleguen de buenas, pues. O renten el dvd de 1984.

¿En serio?

¿Rick Moranis de plano no quiso saber de esta película cuando fue invitado? 

Twitter: @SusanaMoscatel