Estado fallido

‘Rating’ y política

Los canales de noticias en Estados Unidos (y en el mundo, para el caso) ya tienen más que claro una cosa: pongan a Donald Trump a cuadro, porque va a subir el rating. No es una observación empírica, ya se publicaron estudios profundos de comportamiento de las audiencias cada vez que este candidato sale al aire. Y son devastadores para la competencia.  ¿Por qué creen que Fox News se echó para atrás cuando dijo que apoyaría por completo a su periodista Megyn Kelly contra Trump? Dos días después, ya con ratings en mano, el millonario estaba de regreso en los programas de la cadena conservadora pegándole a todo (menos a Kelly, ese fue el trato).

Lo que empezó como un chiste, una variación de un reality show, ya comienza a verse como una peligrosa posibilidad: Donald Trump para presidente. El hecho de que haya amenazado con irse como independiente si no es elegido por los republicanos hubiese sido el fin de casi cualquier otro de los candidatos. Pero aquí se comienza a volver un punto en favor del apoyo que este tipo busca porque los líderes del partido saben bien que eso en efecto acabaría con sus posibilidades de ganar cualquier elección. Y saben que lo haría. ¿Se la van a jugar?

Mientras tanto los encuestados (por piedad, no pensemos que son la muestra oficial de votantes todavía) se siguen comportando como público cautivo de Big Brother o La Isla. Aman al villano, sin darse cuenta de que éste no es un programa de televisión que se puede apagar. Parece que no importa que todas las tácticas que funcionan en el más decadente de los entretenimientos, están colocando la carrera presidencial a un hombre que describe a las mujeres con números en base en lo “buenas” que están.

Muy poco de lo que dice Trump tiene sentido y muchos reímos. Muchos le dicen ignorante. Muchos apuntan el dedo sin creer lo que estamos viendo. ¿Saben quien me recuerda un poco a eso? Laura Bozzo. Ella defiende “a los pobres”. Él defiende a “los estadunidenses”. Lo hacen de una manera en la que la élite intelectual ve con absoluta incredulidad y hasta asco (una que otra risa burlona también) mientras que el rating crece y crece y parecen irse volviendo indestructibles.

Podríamos citar muchas frases hechas. “Todo cae por su propio peso”, por ejemplo. ¿Pero que va a pasar si en realidad vivimos un mundo tan frívolo y perdido que determina que ese “peso” se traduce fácilmente del rating a las urnas? ¿Cómo desentendernos de los reality shows si ya son parte de la estrategia política de nuestros vecinos del norte y nos meten a su horrible programa queramos o no?

De todas las lecciones que se pueden aprender de la televisión ¿tenía que prevalecer la de que demuestra que entre más grita e insulta uno más público tendrá? En una democracia el que gana es el que más público demuestra tener. Y este tipo, con todo y su ridículo pelo y espantosas declaraciones, simplemente no baja en las encuestas. ¡Quien tiene ese control remoto, por favor!

¿EN SERIO?

¿Ya salió el primer famoso en las filtraciones del portal para adúlteros Ashley Madison y es un conservador de derecha acusado de abuso infantil previamente? ¿Podría ser más lindo el showbiz?

@SusanaMoscatel