Estado fallido

Primera noche en la selva

Julie Taymor, Miguel Ángel Mancera, todos los productores de teatro de México que se me ocurran; Bianca Marroquín, Felipe Fernández del Paso, Thomas Schumacher (director de Disney Theatrical), Jacqueline y Chantal Andere, Raquel Garza, todos los periodistas de espectáculos de México que conozco, los Mascabrothers, Benny Ibarra, directivos de varios partidos políticos, estrellas de internet, etcétera, estuvieron anoche listos y presentes para el estreno de El rey león en México.

Hay tantas cosas que llamaron la atención del evento, más allá de la sola puesta en escena, que sería imposible decirlas todas, pero partamos por esto nada más: jamás había visto una lista de espera de prensa a las afueras del teatro para cubrir un evento. Y esto es después de que decenas y decenas de medios fueron acreditados y ya tenían todo el día trabajando en el teatro Telcel, donde estuvieron durante la conferencia de prensa de Julie Taymor y los productores, y vieron cuatro números especiales de la obra. Todo mundo se saludaba, intercambiaba información, se preguntaba qué vería a continuación y también a quién vería a continuación.

Viejos rivales televisivos se abrazaban y celebraban qué tanto habían crecido sus hijos y nietos, a quienes no habían visto en años.

También estaba presente Claudio Chiaromonte, vicepresidente ejecutivo y managing director de Walt Disney Company para América Latina. Literalmente voló a México para estar en el estreno y se fue terminando, pero con él vino toda la fuerza de Disney Mundial apoyando el evento como una de sus prioridades.

La mancuerna Disney-Ocesa es poderosa y, por suerte, el resultado se traduce en que México realmente tiene un espectáculo como este. Y ya se han presentado planes y formas para que todo mundo lo pueda ver. Maneras de repartir algunos boletos a precios realmente populares en un futuro cercano. Eso es, sin duda, un esfuerzo tremendo, porque aunque muchos se quejen del costo de una puesta en escena así, pocos piensan lo que cuesta llevarla a cabo. Y más cuando, a la mitad del montaje, de pronto el dólar se dispara a los cielos.

Pero lo que queda claro es que la intención de que todo mundo pueda ver el trabajo, y esto es desde el deseo expreso de Julie Taymor, creadora y directora, hasta los productores mexicanos que francamente han hecho milagros. Y esto cuesta en dólares.

Fue una opening night épica, la de El rey león. Como sé de primera mano el amor que se invirtió en esta puesta en escena, espero realmente que su inercia se extienda hasta que nadie que quiera hacerlo se quede sin ver las aventuras de Simba.

susana.moscatel@milenio.com

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