Estado fallido

Pobre Ángel

Aunque aún no ha tenido la mala fortuna que su pariente, la Diana Cazadora de Acapulco, este monumento debería escribir sus memorias, pero primero que se recupere de las multitudes que ayer se reunieron para celebrar efusivamente el triunfo de la selección mexicana de Futbol y se prepare para los fanáticos de Michael Jackson que ya tienen listos sus guantes blancos para ir a bailar y conmemorar los cinco años de la muerte del Rey del Pop mañana, en su aniversario.

 ¿Qué tendrá esa glorieta, más allá de su céntrica locación y pintoresco panorama, como para ser la anfitriona de todo lo que nos conmueve por este lado del país? Lo que sea, esperen a mañana. La cosa se seguirá poniendo interesante. Ya veremos el domingo que viene. 

Después del mundial

¿No están agotados de escuchar esa frase? Porque aplica para todo. Para la programación nueva en la televisión, para las decisiones importantes en prácticamente cualquier ámbito, en todo lo que requiera cualquier tipo de presupuesto e incluso en las ganas de la gente de buscar otras maneras de entretenimiento, que no tengan que ver con un balón.

Ahora que la euforia y la esperanza se han extendido, con más razón seguiremos esperando a que termine el Mundial para que empiecen muchas otras cosas. Pero algunas, como muchas obras de teatro, ciertas películas mexicanas y varios programas culturales simplemente no sobrevivirán. ¿Y terminando? ¿Usted diga a quién le queda para invertir buen dinero ya que todos los presupuestos se fueron en botanas, cervezas y patrocinios pamboleros. Sí, después del Mundial hay vida en el entretenimiento, pero con un presupuesto infinitamente más limitado para producir, promover y hacer. Suerte a todos los que están esperando en esa fila.

Pasa en todos lados

Me encantó ver la nota de que Plácido Domingo le pidió al nuevo rey de España que se interesara por la música y la cultura por varios motivos, pero el principal fue por la realidad de que no somos diferentes en absoluto, aunque un mar (y aparentemente todavía) mucho resentimiento de algunos, nos separe. Cada vez que hay un nuevo mandatario en México, ciertos miembros respetados de la comunidad artística y cultural suelen hacer esa misma petición. Y generalmente no salen contentos con la respuesta. Que Plácido Domingo, con todo su porte y presencia, tenga que hacer lo mismo es muestra de que hay que seguir levantando la voz en todos lados, para que se entienda que la cultura siempre debe ser una de las prioridades de cualquiera que llegue al poder. Aunque nunca lo sea.

¡Que alguien me explique!

¿Por qué nos da por cantar cosas como “Cielito lindo” cuando hemos triunfado? Es una gran canción, pero parte de la idea es que queremos llorar y para evitarlo hay que cantar. ¿Qué tal si nos aventamos cosas como “Viva México”, que sí provienen desde una euforia nacional. Es como pensar que el “Sí se puede” es un grito de guerra, en lugar de una manera de consolarnos, porque antes no se ha podido. Afortunadamente, eso no aplica hoy.

¿En serio?

¿Clinton: El musical

susana.moscatel@milenio.com