Estado fallido

Placeres culposos

Viendo el tráiler de la nueva película de Adam Sandler, Pixels, me di cuenta de que la quería ver ya desesperadamente (tendré que esperar al verano) y eso me hizo sentir muy mal. ¿Desde cuándo (al menos en esta última década) tengo ese tipo de deseos? ¿Adam Sandler? ¿Para eso estudié? Pero la verdad es que me di cuenta de que este gran manipulador de audiencias sabe a la perfección que… joysticks mover para atrapar a sus víctimas.

En la cinta, Sandler, quien ya tiene la fórmula de nostalgia ochentera y comedia ramplona perfeccionada como nadie, enfrenta con su grupo de amigos una gran amenaza contra la humanidad: el ataque de Pac-Man, Donkey Kong y similares. Es, en cierta forma, la repetición del éxito que tuvo la cinta animada de Ralph, el demoledor cruzada con El cantante de bodas. ¿A quién le van? ¿Al comediante o al cuasicírculo amarillo que devora puntitos? ¿No se sienten mal de vivir en un mundo donde el héroe de la película es el primero que mencionamos? Yo sí. Un poco. Pero ni modo. Es lo que hay. Mejor lo reconozco y no peleo contra ello.

 El otro placer culposo que debo confesar hoy es por el “género Jennifer López” Otra gran empresaria de la más elemental fórmula cinematográfica que logra capturarme a pesar de mis mejores instintos y lo que yo quisiera pensar que es mi buen gusto. Todo empezó hace lo que ya parecen siglos cuando fui a ver Selena con mi entonces novio.

Esa noche tuvimos el peor pleito de toda nuestra historia. ¿Por qué? Porque me cachó llorando al final cuando la maldita de Yolanda Saldívar mata a la cantante. No se lo perdoné jamás. Creo que pudo haber tenido al menos el buen gusto de fingir demencia, ¿no? Pero no lo hizo y la noche acabo muy, muy mal.

Ya con los años lo acepté. Algo pasa con J.Lo que me hace no poder dejar de ver. Como si fuera un accidente de tráfico. Sabes que debes voltear y seguir tu camino, pero no puedes. No logro dejar de ver sus películas cuando me las encuentro en la tele. Nunca me cansaré de ver cómo le parte toda su mother a Billy Campbell en Enough (Nunca más-2002). O como la hace de protagonista de telenovela en Sueño de amor (Maid in Manhattan) con Ralph Fiennes. Y mucho menos cómo se enfrenta a la formidable Jane Fonda en La madre del novio (2005).

Y ahora lo hace de nuevo con la cinta que ella produjo por la miserable (para ella) cantidad de 4 millones de dólares: Cercana obsesión. ¡Hey! Si la López quiere tener sexo con un espectacular chavo de 19 años (y luego volver a ser acosada, como le pasa en tantas de sus películas), pues está en todo su derecho. Sobre todo porque ella hace que todo esto ocurra, no espera a que se le prenda el foco a algún productor. Me dirán a estas alturas “¡todo esto suena espantoso!”, ¿no? Y bueno, no se los puedo negar. Pero, por el otro lado, cuando vi la cinta con un amigo y una amiga no podía parar de reír y me la pasé de maravilla. No sé si fue porque me había vuelto a hacer una de las suyas Jenny from the block o por la cara de frustración y enojo de nuestro acompañante masculino. Como sea, toda una experiencia que les recomiendo repetir. Pero nunca si se lo piensan tomar en serio.

¿EN SERIO?

¿James Franco dijo “soy gay en el arte y heterosexual en mi vida”? ¿Se les ocurre mejor respuesta a preguntas impertinentes?

susana.moscatel@milenio.com