Estado fallido

Paul "vs" los traseros

No puedo evitarlo. Después de narrar y traducir la mayoría de las ceremonias de premios musicales de este año solo pude quedarme con una triste conclusión: los discos multiplatino son directamente proporcionales con el tamaño del trasero de las cantantes. Nada contra la “Anaconda” de Nicki Minaj, la mujer me cae de variedad. J.Lo es un fenómeno que nos da esperanza a todas las que seguimos sus pasos (cronológicos, por supuesto), Iggy Azalea se sabe mover y la estudio. Siempre hay algo que aprender, pero cuando se trata de música, prefiero cuando todo mundo se fijaba en las brutales piernas de la fantástica Tina Turner o el cuerpazo de Cher, sin distraerse respecto a sus voces. Sí, señores, con todas sus letras, la industria musical ha sido secuestrada por un montón de fantásticos y bien colocados traseros.

En los hombres es otra cosa. A ver qué estupidez hizo Justin Bieber esta semana, a ver de qué manera se proclamó Jesucristo Kanye West en su más reciente producción y así nos seguimos. Claro que hay mucho talento estos días. Mucho, pero de vez en cuando aparece una producción que nos hace pensar (quizá como abuelitos): “Nada volverá a ser tan bueno”.

Me refiero al disco, recién sacado al mercado, llamado The Art of McCartney (El arte de McCartney).  Algunos se molestarán, porque los covers hechos sobre canciones de los tiempos de The Beatles y no de Wings tal vez deberían llamarse El arte de Lennon yMcCartney. ¿Pero a quién engañamos? Ya sabemos quién compuso qué.

 Así que al estilo algo country con Willy Nelson vuelvo a azotarme con “Yesterday”. Me pongo nostálgica y sonrío con la versión que alcanzó a grabar Barry Gibb de “When I’m 64”. Bob Dylan haciendo su versión de “Things We Said Today” es alucinante. Y también hay que decir que es hermoso ver a Yusuf (por algún motivo aquí oprimió su nuevo segundo nombre: Islam, antes Cat Stevens) cantando “The Long and Winding Road”.

Me puedo seguir así, describiendo las lágrimas que la versión de Chrissie Hynde me provocó con “Let It Be”. Y no puedo creer lo que The Airbourne Toxic Event hizo con una de mis favoritas de Paul, “No More Lonely Nights”. O lo imposible que parecía hacer una versión que se estuviera a la altura de “Hey Jude” y cómo Steve Miller lo hizo.

 Y claro, el sencillo con Billy Joel de “Maybe I’m Amazed” o su versión de “Live and Let Die”… éxtasis musical. Y son más, muchos más. Todos haciendo un homenaje al beatle y todos haciéndole el amor a cada una de estas canciones. Y ninguno de ellos logrando esto con las proporciones de su cuerpo.

Solo lo digo, porque hay música muy buena en estos días en términos pop, pero  bandas como Imagine Dragons o chicas como Ariana Grande, que de verdad tienen talento, deben escuchar este disco hasta el cansancio para saber lo que es aspirar a la grandeza musical a largo plazo. Y nosotros... nosotros solo debemos darnos el gusto de hacerlo. Es sublime.

 ¿En serio?

¿Calle 13 sigue ostentándose como parte de un movimiento social y generando peleas por lo mismo en Twitter? 

susana.moscatel@milenio.com