Estado fallido

Paul Walker

Admito que sí me afectó ver la última entrevista que le hicimos a Paul Walker hace casi cuatro años en Brasil, donde nos platicó emocionado de lo que había sido para él seguir siendo parte de la franquicia de Rápido y  furioso. Como siempre, Paul, quien murió en un horrífico accidente mientras manejaba un Porsche a toda velocidad en noviembre de 2013, era abierto, inteligente y absolutamente lleno de vida.

Pero escucharlo ahora decir cosas como “yo hago todas mis propias maniobras”, “amo ir a toda velocidad” y “yo siempre me aviento”, me desconcertó. Por un lado, no hay otra manera de comprender su muerte que sabiendo que se fue exactamente como siempre quiso vivir. Pero, por el otro, hay una sensación siniestra que, a pesar de la tragedia, las ruedas de esta exitosísima maquinaria cinematográfica no van a parar por nadie.

Después de haber vivido razonablemente cerca de la franquicia desde que inició, hace ya 14 años, muchos me han preguntado que qué opino respecto a que Walker haya sido digital y actoralmente recreado para seguir siendo parte de esta última película, que no pudo terminar.

Francamente, mi primera reacción no fue muy positiva. Era muy claro que el show debía continuar y, después del rotundo éxito de la entrega número seis de la serie, difícilmente lo iban a cancelar todo por la muerte de uno de sus dos protagonistas. Me causaba un poco de sarpullido emocional la idea.

Pero después recordé a Paul hablando, con los ojos llenos de emoción y vida, sobre sus autos, la velocidad y el peligro, y me quedó bastante claro. Siendo consecuente con todas las declaraciones y encuentros que tuvimos con él, a través de los años, esto es exactamente lo que él hubiera querido dadas las tristes circunstancias.

Mala publicidad

Van varios días que destacamos los actos de varios integrantes de la farándula que se ponen en la línea de fuego, ya sea por participar en la política o por hacer declaraciones que nos parecen delicadas y absurdas. Lo que me llama mucho la atención es el convencimiento de tantos lectores y miembros del público respecto a la idea de que no hay mala publicidad y que, cuando señalamos declaraciones que nos parecen vergonzosas, estamos ayudando a estos personajes.

Francamente, por más generalizada que sea la idea de que “no hay mala publicidad”, simplemente no lo creo. Mucho menos en estos tiempos en los que la información corre de manera viral y la gente toma decisiones sobre qué consumir y qué no consumir con base en ello. Creo que eso es suficiente motivo para estar convencidos de que hay todo tipo de publicidad, ¿no creen?

¡Que alguien me explique!

¿Cómo podrá México superar el hecho de que James Bond nos haya amado y ahora nos haya dejado?

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