Estado fallido

Oliver y Hugo

Miren que hasta Paulina Rubio optó por vociferar sus opiniones sobre lo que está pasando en Venezuela, Daniela Spanic convocó (a los medios de espectáculos) a una marcha en México por la libertad de su país. ¿Y qué decir de la magnífica petición de conciencia por parte de Jared Leto en el momento en que recibió su Oscar? o las declaraciones de la diseñadora Carolina Herrera en una fiesta del Oscar, donde determinó que ahora “Venezuela está en manos de un dictador comunista”. No terminaríamos. Pero mientras ese país se encuentra en profunda crisis, el más grande amigo del régimen (en el mundo artístico al menos) del fallecido Hugo Chávez, Oliver Stone, se dice sorprendido por la cantidad de violencia virtual que ha vivido después de que ha aparecido en una entrevista en la televisión Venezolana diciendo que la vida no es más complicada ahí que en Nueva York.

El hecho es que no sabemos cuándo otorgó esta entrevista, pero la misma viene justo antes de la transmisión televisiva del documental que hizo por años al lado de quien fuera su amigo Hugo Chávez. Y el cariño era verdaderamente auténtico. Hace un par de años, cuando promovía en Los Ángeles su película Salvajes le presentaron a una reportera Venezolana. Nos tocó presenciar cómo prácticamente se la llevó a un rincón de la suite donde daría las entrevistas para preguntarle que: “¿cómo seguía su amigo Hugo?”. Estaba preocupado porque no se había podido comunicar con él y le preguntaba a la mujer si ella creía que iba a estar bien. La cara de sorpresa de la reportera desafió cualquier descripción, pero de lo auténtico de las emociones de Stone no me quedó la menor duda. Esto no era pura grilla contra el gobierno de su propio país, de verdad se veía conmocionado.

¿Estará el régimen actual (muchos dirían que sigue siendo el anterior) usando esto como materia propagandística ahora? ¿O seguirá el director de Nacido el 4 de julio convencido de que en Venezuela todo está bien? Se tendrá que pronunciar.

Libros y rock

Es una extraordinaria idea invitar a autores que siempre han estado cerca del mundo de la música a compartir algunos de sus textos en el Vive Latino, mientras que roqueros musicalizan el trabajo para un público. Es particularmente afortunado después del éxito que el festival tuvo al acercase con otra rama de las artes (y el periodismo), que muchos pensarían que sería ajeno a un festival de música: los documentales a través de Ambulante. Ya son 15 años desde ese primer Vive y vaya que las cosas han crecido y cambiado cada vez para ser más incluyentes.

susana.moscatel@milenio.com