Estado fallido

Odio el verano

Ya sé que apenas comienza mayo, pero para efectos prácticos en el mundo del entretenimiento, particularmente en fílmicos, ya es verano. ¿Qué significa eso? Pues más allá de llegar a un enorme complejo cinematográfico y ver que en diez de las doce pantallas están Los vengadores, hay mucho que no me gusta de esta temporada.

La falta de opción, por el tamaño de los proyectos, es evidentemente mi primer problema. Y ver como todo acaba siendo contabilizado en números que no significan nada para mí, también. En Estados Unidos, por ejemplo, los exhibidores andan en gran discusión con Disney, porque en la mañana son más baratos los precios de sus (muy caros) boletos. Eso significa menos ingresos para su película de Marvel que recaudó solo 258 millones de dólares en todo el mundo antes de su estreno en ese país. La oferta y la demanda, señores. Hay tantos millones de seres que quieren ver la cinta que no habría razón de dar boletos más baratos según las leyes del mercado, ¿no? El verano en el entretenimiento es como Wall Street. No es que no haya calidad, pero como dijo el temible Gordon Gekko en la película de 1987, “greed is good” (La codicia es buena).

Claro que esto no es tema de una sola compañía o de una sola cinta. Tampoco es novedad, pero creo que estamos viendo la gran batalla entre este fenómeno y la posibilidad de que todo el entretenimiento pronto se fragmente por completo debido a las plataformas abiertas y al streaming. Así que nunca le han metido tanta galleta a los monstruos de la temporada. Y eso es exactamente lo mismo de lo que siempre nos hemos quejado sobre las telenovelas mexicanas. Si ya tienen la formula tan clara, ¿para qué cambiarle? ¿Para qué arriesgar dinero en un concepto original si hay garantías con lo que ya existía antes? Mejor adaptar, adaptar y adaptar que inventar, ¿no?

Y así la pasaremos uno dos o tres meses más. No es que no vengan blockbusters que se antojen con pasión. Yo ando que no me aguanto las ganas por ver Jurassic World, por ejemplo. Pero quisiera tener más opciones. Y lo sé, está la Cineteca Nacional. Pero cuando hablamos del entretenimiento masivo, buena suerte con encontrar una historia que nos sacuda por original, innovadora o brillante. En fin. Odio el verano. Pero amo al cine, y con ganas de estar equivocada seguiré viendo todo. Pero ese es mi trabajo. ¿Ustedes qué piensan hacer?

¿En serio?

¿Hay un nutrido club de fans de William Levy en Irak? 

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