Estado fallido

¿Nuevos "realitys" mexicanos?

Les cuento esto después de enterarme de que se han llevado a cabo varias juntas y presentaciones en las televisoras para promover más el concepto moderno de reality show en nuestro país. Son muy baratos de producir y en varios lugares del mundo están dejando altísimos dividendos. Este deseo viene de la inagotable necesidad de tantos de exponerse en público y  derivado de los altísimos e inexplicables ratings de series como Duck Dynasty la cosa puede (o no) venir así.

Creo que hasta ahora ha sido un buen asunto que en nuestro país no hayamos copiado el formato de los realityshows estadunidenses como lo hemos intentado con otros tipos de programas. Hay razones más allá de las morales y las del buen gusto. Por ejemplo, tratar de hacer algo así como Los niños ricos de Paseo las lomas, sería considerado (como algunas revistas) como un catálogo para secuestradores. Y más aún, los personajes de estos programas son presentados de manera tan deleznable (¿realmente son así de odiosos?) que a nadie le importaría lo que les pase. Todo sería una verdadera receta para el fracaso.

 ¿Y quién sería la Kim Kardashian de nuestro país? ¿Eiza González? No, ella sí trabaja.

¿Las hijas y esposas de los políticos? No, ellas sí se comportan. Este mundo es muy distinto. ¿Las hijas de los más poderosos empresarios? Ni siquiera están en México, la mayoría. Recuerdo los planes (¿o fueron rumores?) de hacer Los Lora cuando Los Osbourne eran la sensación entre los televidentes. Claro que esa familia está hecha de personajes diseñados para dar show con sus vidas, pero desafortunadamente a Alex todavía se le entiende cuando habla y el verdadero encanto de ver al frontman de Black Sabbath hacer de las suyas, era adivinar qué demonios estaba tratando de pronunciar.

 A pesar del horror que suele provocarme el género yo me confieso muy fan del reality de Joan y Melissa Rivers. Seguro podríamos ver algo así o mejor con la Dinastía Pinal, excepto de que la matriarca tiene demasiado estilo y ninguna necesidad para hacer eso. Además, no son comediantes y ¿qué creen? Han trabajado por todo lo que tienen toda su vida. Claro que me gustaría ver eso, pero muy a su pesar las noticias ya se han encargado de destacar cada mal paso que alguien de ahí y los demás estoy segura que no querrían compartir con una invasiva cámara eterna. Claro, los famosos gringos que aceptan, sienten que no tienen mucho que perder, ya que de por sí los siguen. ¿Pero Clint Eastwood? Claro, la historia era de su esposa y así le fue al matrimonio. Pero ese tipo de leyendas no están para exponerse así.

 ¿Entonces qué queda? Porque los shows verdaderamente interesantes ya no tienen que ver con la farándula, sino con chefs, empresarios, mata patos y entrenadores de ejercicio.  Yo sí vería un reality show basado en la vida de la persona que tuvo que explicarle hace algunos años a todos los restaurantes del DF por qué el jefe de gobierno estaba contra el salero en la mesa. O de los pepenadores, hasta Hollywood ya descubrió los tesoros en nuestra basura (Elysium, por ejemplo). ¿Qué tal un programa de realidad acerca de los buzos de aguas profundas en nuestra ciudad. En TV Azteca ya hicieron una serie al respecto, pero no pudo hacer justicia a esa realidad.

 Y si ya nos vamos a lo verdaderamente doloroso, ¿qué tal un agricultor cualquiera en Michoacán tratando de sobrevivir con su cosecha mientras alrededor se matan y a él lo amenazan? Eso no es entretenimiento, es la realidad. Pero pareciera que a veces la única forma que funcionan las cosas en la mayoría de los medios masivos que dependen del rating y la comercialización es cuando nos las cuentan con un formato aparentemente frívolo. Qué cosas.  

susana.moscatel@milenio.com