Estado fallido

Nuevos modos, mismo ridículo

En la fuente del espectáculo hay todo tipo de fauna, y tarde o temprano las criaturas que la habitamos acabamos haciendo algo que devela al fan interno. Es, en teoría, uno de los grandes pecados capitales debido a que, por definición, si estamos reporteando, debemos ser objetivos y por lo tanto nuestros entrevistados no deben ser objeto de nuestra adoración, pero seamos honestos: tarde o temprano nos encontramos frente a alguien que nos ha sacudido el mundo y tenemos que apretar los dientes para no hacer el numerito, perder todo el respeto del entrevistado y, de paso, la nota.

Esto no es cuestión generacional. Los que llevamos años en esto, por ejemplo, vivimos mil veces la marabunta de fans que se abalanzaban sobre el artista que acababa de dar una conferencia de prensa con discos, pósters u algún otro souvenir con la esperanza de que lo firmara. Muchos reprobábamos dicha actitud, y lo seguimos haciendo, pero tarde o temprano acabábamos deseando esos tres segundos de cercanía personal con nuestro ídolo. Cuando vino David Bowie en los 90, por ejemplo, hubo una batalla por ver quién se quedaba con el vaso con el que tomaba agua durante la conferencia de prensa que dio. Y no, faltaban años para que alguien pudiera vender semejante objeto en E-Bay, así que no era por eso.

Sin embargo, las nuevas tecnologías se han encargado de hacer mucho más fácil y tentador este ridículo para las nuevas generaciones. En los últimos días, en particular se ha destacado el siguiente fenómeno: la selfie en la conferencia de prensa. ¿En serio? Medios internacionales se burlaron de nosotros (prensa de espectáculos mexicana) a la par a mostrar fotos de varios reporteros tomándose semejante foto mientras Leonardo DiCaprio trataba de contestar las preguntas que hacían los fans que se habían colado antes que la prensa a la presentación a medios de El renacido.

Uno creería que ante la oportunidad de estar frente a Leo algunos perderían la cordura (y es que esa conferencia sí fue un circo), pero no, ayer con estos ojos vi a más de uno haciendo exactamente lo mismo en la conferencia de medios de Carlos Rivera. ¿Cómo la ven? Carlos trataba de contestar pon décima vez, y con la fantástica categoría que siempre lo caracteriza, que no iba a hablar de su vida privada y un reportero tomándose la foto con él de fondo para ... ¿presumir en Facebook? ¿Usarla como incentivo para tener lindos sueños? ¿¡Qué!?

Insisto, todos hemos batallado entre ser reporteros y fans en esta fuente y francamente es de los problemas más benévolos en estos tiempos en los que los presupuestos políticos y los asuntos de narcotraficantes se infiltran día con día en nuestro contexto, pero una cosa es lo que uno siente al trabajar y la otra es cómo se comporta. Y la verdad estos días parece que un ejército de fans from hell del ejército millennial se ha apoderado de los relatos informativos de muchos en el espectáculo.

¿En serio?

¿Un mundo sin conciertos de Chente?


Twitter: @SusanaMoscatel