Estado fallido

Ni Batman ni Superman

Se llama contraprogramación y no termino de agradecerla. Me queda muy claro que desde el primer minuto del jueves había filas y salas agotadas para ver a los superhéroes luchar uno contra el otro. Ya rompieron récord de estreno en jueves en nuestro país. Entiendo la pasión a la distancia y me alegra ver a tantos amigos en éxtasis por lo que muchos llaman la verdadera mitología de nuestros tiempos. Pero también somos muchos los que preferimos otro tipo de historias. Quizás aquellas que no se resuelvan con violencia o superpoderes.

Tal vez preferimos historias de la vida real, como la extraordinaria Truth (Conspiración y poder), donde un brutal Robert Redford interpreta al periodista Dan Rather. Mejor todavía, a la insuperable Cate Blanchett, quien es la productora a cargo de la investigación sobre si el ex presidente George W. Bush usó sus influencias familiares para evitar ir a la guerra de joven. ¿Se pueden imaginar cómo lo vivieron desde dentro los periodistas que dieron a conocer la noticia? Sobre todo, porque en ese momento Bush era el héroe de la nación que estaba enfrascada en una confusa y patriotera guerra. Negocio de familia que había que defender. Contra la prensa misma.

¿O qué tal que ponen a Superman a competir contra Woody Allen? Un hombre irracional es la entrega que el director y escritor neoyorquino presenta este año, y para mí es una de las buenas. Allen pudo decidir, como cualquier genio cinematográfico de su generación, hacer una película cada seis u ocho años e impactarnos con ella. En lugar de eso, y en su eterna búsqueda del sentido de la vida e incluso la abstracta felicidad, este año nos regala los conflictos de Abe (Joaquin Phoenix), quien de pronto deja de hacerse todas esas preguntas que lo atormentaban, confundiendo en el proceso a todos los que tiene cerca. Una por año. Hay temporada para escribir, otra para conseguir financiamiento, unas pequeñas vacaciones donde Allen generalmente escribe una que otra cosa para el New Yorker y la cinta. A ese ritmo no todas son obras de arte, pero en mi caso personal, siempre más emocionantes que cualquier guerra de superhéroes. ¿Qué les digo? Hay más de lo que se imaginan en sus pantallas estos días.

La muerte de Garry Shandling

Me puso muy triste enterarme de que el enorme comediante y escritor Garry Shandling falleció ayer a sus 66 años. Más allá de haber sido brillante en el stand up, este hombre fue el primero que se atrevió a hacer una sátira del entonces sagrado mundo de los talk shows nocturnos con The Larry Sanders Show, de HBO.

¿Lo llegaron a ver? Era brillante. Él, un egomaniaco un poco paranoide, interactuando con un encantador productor, Rip Torn, y su inseguro compinche, el siempre destacado Jeffrey Tambor. Lo glorioso de este programa de HBO era no solo que Garry rompía las reglas y le hablaba directo a la cámara, sino que veíamos todos los dramas y traumas de cómo hacer un gran programa nocturno detrás de las cámaras. Y vaya que los egos son un enorme componente (mi favorito fue cuando Larry se trauma, porque sale con Sharon Stone y todo mundo le empieza a decir Mr. Sharon Stone, por ser el menos famoso de los dos). Después de todo esto, veíamos entrevistas profundamente graciosas y de primer nivel que cualquier Tonight Show hubiese deseado. Era grande Garry Shandling y hará una tremenda falta al mundo de las risas.

¿En serio?

¿Paul McCartney saldrá en la próxima Piratas del Caribe? ¿Por qué, Paul? ¿Por qué? Al menos Keith Richards había sido la inspiración para el personaje de Johnny Depp, pero ¿tú qué?


Twitter: @SusanaMoscatel