Estado fallido

Netflix sin Televisa

Lo sabíamos desde el día que se anunció Blim. Tenía que pasar. Y muchos de los usuarios asiduos de Netflix le hicieron el favor de la vida a la nueva plataforma de Televisa al emprender una campaña de burlas comparando RBD con House of Cards o Orange is the New Black con María Mercedes. Claro, comparar El Señor de los Cielos con Narcos también fue un buen pasatiempo, pero a quien quiso burlarse de Televisa con esto, le salió el tiro por la culata.

¿Por qué? Pues porque al hacer eso automáticamente posicionaron a Blim como competencia directa de Netflix en la mente de los usuarios menos escandalosos. Muchos de ellos, miles y miles de hecho, sí usaban Blim para ver sus telenovelas y productos similares. Y sí, al hacer viral una campaña de burlas, también lograron que muchos de ellos supieran dónde estaría su refugio una vez que Televisa retirara sus contenidos. Como me dijo un ejecutivo de la empresa de Emilio Azcárraga: “No podríamos haber comprado publicidad así”. Tienen razón. Este es un caso en el que no hay publicidad mala.

Miren, estamos profundamente divididos entre los que presumen que jamás ven televisión abierta y los que lo siguen haciendo, sin estar preocupados por lo que puede decir alguien en su Twitter o el meme que puedan poner en Facebook. Pero es un hecho, aunque la televisión de paga y, sobre todo, las plataformas de streaming sí se han quedado con un contundente trozo del auditorio, los números aún no son comparables. Claro, eso si creemos en todos los estudios (algunos bastante serios) que se han hecho al respecto porque como sabemos desde el principio, Netflix tiene como política nunca mostrar sus ratings.

¿Que si Netflix tomó con elegancia y gracia la despedida de todos estos contenidos? Sin duda. Lo hizo incluso con un gran sentido del humor. ¿Qué si va a afectar al gigante del streaming en México y Latinoamérica esta decisión? Pues depende como lo veamos. Muchas personas sí tenían el sistema exclusivamente para tener sus novelas a la orden del día. Muchas. Y esas, sin duda, tarde o temprano acabarán por tener solo Blim.

Pero los que somos fanáticos de la muy buena televisión, y cada vez somos más, seguiremos conectados sabiendo que lo mejor está por venir. Que por el momento no parece haber límites en la creatividad e incluso (en algunos casos) en los presupuestos de las series que se producen en exclusiva para Netflix. Que vienen joyas como The Crown. Que hay varias temporadas más confirmadas de Orange. Que Chelsea Handler es solo el principio de los todavía más nuevos formatos dentro de este nuevo sistema. Que Stranger Things es un fenómeno a escala mundial.

No. Muchos de nosotros, los que más vociferamos nuestra preferencia probablemente, jamás dejaremos Netflix si las cosas siguen como están. Algunos de nosotros nos hemos tenido que hacer promesas como leeré un libro por cada serie que vea o al menos le hablaré a mi mamá entre capítulos para no quedar eternamente atrapados en el limbo del binging obsesivamente capítulo tras capítulo.

Pero nunca olvidemos el poder de La rosa de Guadalupe, por favor. Y no, no estoy hablando de ese divino vientecito que viene a cambiarlo todo. De que estas NO fueron buenas noticias para Netflix, no lo fueron.

¿En serio?

¿No firmarían una petición en Change.org llamada ‘un día sin noticias de las Kardashian? 

 susana.moscatel@milenio.com