Estado fallido

"Narcocomedias"

Narcos, La reina del sur, El señor de los cielos, El cartel de los sapos, El Capo, El patrón del mal, Sin tetas nohay paraíso… ¿Debo seguir? Ya sea Netflix, Telemundo, Cadena 3 o lo que ustedes quieran, pero las narcoseries o narconovelas han llegado para quedarse y hay muy poco que se pueda hacer al respecto.

¿Se acuerdan cuando nuestras abuelitas (o madres) nos decían: “No estés dando lata, que ya va a empezar mi comedia”? Qué tiempos aquellos, ¿no? Aunque ellas se la podrían tomar muy en serio, para nosotros todo era la perfecta comedia, ¿no? Era de risa loca verlas derretirse por Guillermo Capetillo que había pasado de ser el hijo, al galán de Verónica Castro en unos pocos años telenovelescos.

Pero ahora hay poco de qué reír. Antes nuestros sueños telenoveleros eran inocentes. Eran pequeños, cierto. Tenían que ver con la chica pobre que se enamoraba del chico rico (de las Lomas o su equivalente). Claro, al final el amor prevalecía a pesar de las malintencionadas villanas. Fin. ¿Pero ahora? Pues aún es salir de la pobreza, ¿no? ¿Pero de qué manera? ¿Tomando las armas? ¿Ligándose a un capo? ¿Pasando de sicario a patrón? ¿Usando faldas tan cortas que ni en Al ritmo de la noche hubieran sido admitidas? ¿Haciendo héroes de los villanos?

En algún momento se buscó prohibir los narcocorridos en México con la idea de no hacer una apología del crimen. Fracasó rotundamente. No se deben ni se pueden censurar las expresiones de la sociedad. Las narconovelas son eso, una expresión del problema real, no el problema en sí. Lo que resultaría interesante, si es que las autoridades de diversos territorios cumplen su promesa de indagar bien que es lo que está pasando aquí, sí sería ver quiénes son los interesados en generar esta nueva “normalidad” en el entretenimiento. ¿Quién paga? ¿Solo se busca rating? ¿Es una crítica social? ¿O en alguno de los casos son pedidos hechos a la medida por quien menos querríamos endiosar?

Recuerdo muy bien que en los tiempos de El Padrino o de Buenos muchachos la comunidad Italiana de Nueva York y Chicago tenía una relación de amor-odio con Scorsese y Copola. Había cariño y hasta orgullo por esos extraordinarios matones y gangsters. Pero a la vez la preocupación de cómo estaban siendo percibidos por el resto del mundo debido a ello era enorme. ¿Qué podemos decir nosotros respecto a nuestros capos en ese sentido? Triste conclusión.

¿En serio?

¿MTV transmitirá un documental llamado White People (Gente blanca) y los comentaristas conservadores en Estados Unidos ya se ofendieron antes de verlo?

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