Estado fallido

Música y edad

“En los viejos tiempos de los años 90 …. “, dijo una de las presentadoras de los premios MTV hace unos días y yo casi me fui para atrás. Ahora resulta que Britney Spears es vintage y Green day tiene la misma edad que los Rolling Stones. Pero siempre pasa lo mismo, ¿no? Hay muy pocos artistas en el mundo del rock y el pop que realmente trascienden generaciones y no se vuelven un placer culposo con el transcurrir del tiempo. ¿Y saben qué descubrí? Que eso es muy mezquino de nuestra parte. No todas las generaciones tienen el privilegio de tener a sus Beatles o a sus Rolling Stones, que siempre serán un estandarte del buen proceder en su género musical. Pero ¿por qué olvidar lo que nos hicieron sentir ciertos grupos o cantantes en momentos clave de nuestra vida solo porque ya no es cool? ¿Por qué suscribirnos a esta cultura de MTV donde todo lo que pasó ya no importa y que solo los adolescentes (y consumidores principales) de hoy son los que marcan pauta?

Ya estaba con eso en mente cuando leí el pasado lunes que murió Jimi Jamison. “¿¡Quién!?”, Se preguntarán muchos. Pues básicamente una de las voces más representativas de los años 80. Aunque él no cantó el más famoso éxito de la banda Survivor, “Eye of The Tiger” de la película Rocky, sí hizo grandes temas como “High On You”, “The Search is Over” y “I Can´t Hold Back”, además de haber sido la voz de la canción de entrada de la serie Baywatch.

Así que a modo de público apocalíptico puse el disco (¡sí, el disco!) de grandes éxitos de Survivor, cosa que no hacía al menos desde hace 20 años y descubrí algo: me lo sabía de memoria. De pronto podía sentir cómo todo el cinismo de las últimas décadas se me desvanecía y no había pena alguna de cantar esas canciones melosas que me recordaban mis primeros sentimientos complejos en la vida. Me emocioné y me sentí poco leal a mi generación al mismo tiempo. Me di cuenta de que solo había sostenido mi amor por bandas particularmente prodigiosas como Queen y artistas como Billy Joel y Elton John mientras que dejé de cantar cosas como Chicago, Journey o el mismo Survivor, que era mi favorito. De ninguna manera estoy diciendo que fuera la mejor música del mundo pero, por favor, hoy Nicki Minaj (que también me divierte horrores) le hace una oda a su trasero  (haciéndolo, por cierto con un sampleo de Sir Mix a Lot, ícono de principios de los 90) y todo mundo le aplaude a  su canción “Anaconda”.

Así que decidí hacer un experimento. Invité a mi oficina a varios compañeros que nacieron en los 90 y a finales de los 80 y los puse a escuchar Survivor. Les pregunté ¿qué pasaría con esta música si la lanzan hoy en día? Vi en sus ojos que no querían ofenderme. Pero admitieron que era demasiado cursi. Que la instrumentación era muy básica (no estoy de acuerdo). “¿Hay algo contra lo romántico en esta nueva generación”? pregunté. Lo que me pareció entender es que no les gusta que sea tan obvio. ¿Estarán más atormentados los chavos que escuchan la música mainstream hoy en día que nosotros? Lo dudo. Ellos no viven pensando que les va a caer la bomba atómica en la cabeza en cualquier momento.

Sea como sea, yo he decidido vivir sin vergüenza. Seguir teniendo la capacidad de crítica (porque si no, me quedo sin chamba), pero no volver a darle la espalda a los placeres musicales de mi infancia. Ni a los que vengan en el futuro tampoco. La música solo deja de pertenecerle a uno cuando deja de escuchar y sentir. No cuando llegas a cierta edad. Y sea como sea. En cuanto acabé de escribir esto, volteé a ver a los muchachos y estaban muy atentos viendo un promo con George Michael y Cyndy Lauper en VH1. Bendita música, nunca nos dejes.

susana.moscatel@milenio.com