Estado fallido

¡Mujeres egoístas!

Han pasado ya varios días desde que se lanzó la campaña pro lactancia por parte del Gobierno del Distrito Federal y, por más que ha ardido Troya, hasta ahora no parece que habrá marcha atrás en lo que para muchas mujeres es algo profundamente ofensivo y verdaderamente equivocado cuando se trata de dar el mensaje correcto.

Hace algunos días me encontraba fuera de México y tres mujeres distintas me preguntaron si eso era broma. Había salido como nota cómica en varios programas de Estados Unidos. Me preguntaron si los torsos desnudos, delgados y torneados de las actrices elegidas para esta campaña eran representativos de las mujeres mexicanas unos meses después de tener bebés. También me preguntaron si el tamaño de los senos era un asunto de la naturaleza, o si en el Distrito Federal gozábamos de dimensiones desconocidas para el resto del mundo en lo que a las partes femeninas se refiere.

 Claro que me estaban molestando. Me queda claro que mujeres encantadoras como Ceci Galliano, Maribel Guardia e incluso Camila Sodi (quien pidió deslindarse de todo el numerito) solo estaban buscando ayudar. Me queda claro que la lactancia no es lo que está en debate aquí (ese debate existe, pero en foros especializados y no sé de nadie que niegue sus beneficios), pero la manera de presentar la situación es tan agresiva y equivocada que los resultados no pueden ser más que contraproducentes.

 ¿De verdad una mujer que no puede o decide, por un millón de motivos, no dar leche materna está dándole la espalda a sus bebés? ¿Qué tal si tiene que regresar enseguida a trabajar para que ese mismo bebé no se muera de hambre un poco más adelante de la etapa de lactancia? ¿Y no se han puesto a pensar que poner en la campaña a pura mujer extraordinariamente bien dotada (ya sea por la naturaleza o por un cirujano plástico) es mucho más atractivo para el público que NO puede lactar? (dígase de otra manera: el masculino). ¿Qué quieren? ¿Qué los maridos presionen para ver si sus viejas se ponen como Maribel Guardia solo por ofrecer leche a su infante?

 ¿Y qué tal la respuesta en Twitter del creador de la campaña, en la que asegura que se le está pidiendo a las mujeres que no sean egoístas y que no dejen de lactar por miedo a perder su figura? ¡Ah chin…! Qué fantástico que conozcan las motivaciones corporales de todas las mujeres en México. Qué fantástico que en su eterno paternalismo puedan, desde una sabiduría superior, decirnos que nuestras tetas no son tan importantes. Sobre todo cuando usan (lo que consideran) las más supremas muestras de las mismas para decirnos que sí debemos dar pecho. ¿Así o más condescendiente y confuso el mensaje?

 Pero miren, no estamos solos. Hace algunos años el buró de promoción para la leche (de vaca, no materna) de California, decidió promover el hecho de que el calcio en la leche es buena para aminorar los síntomas del síndrome premenstrual. Eso suena a una bendición por donde se vea. Pero decidieron hacer una campaña en la que un grupo de hombres desesperados se acababan la leche en los estantes de todos los supermercados, en una terrible ansia por acabar con el mentado mal humor de sus mujeres. ¿Resultado? En mi caso una gran carcajada (creo que no estaba en mis días), pero en la realidad tuvieron que ofrecer una disculpa y retirar la campaña. Si el problema no es el mensaje en ninguno de los dos casos. Es la testosterona que se les cruzó en el camino de la razón al hacer las campañas.

susana.moscatel@milenio.com