Estado fallido

Miley y la bandera

A ver. Como diría una maravillosa niña, “si ya saben cómo soy, entonces para qué me invitan?”. Es el caso con Miley Cyrus y la bandera mexicana, que por lo visto fue utilizada por alguno de sus bailarines para darle un par de nalgadas en su concierto de hace dos noches. ¿Rompió la ley? Pues sí. Sin la menor duda nadie le informó; digo, viene de la tierra donde la bandera de su país sirve para confeccionar tangas, da igual. O tal vez alguien le dijo que la multa podrían ser 250 veces el salario mínimo y alguien le ayudó a multiplicar rápido y lloró de la risa. ¿O las 36 horas de detención? Sería la mejor publicidad de su carrera hasta el momento; digo, por el camino que la está llevando. Así que ese “castigo” tampoco sería la gran advertencia. ¿Importa? Pues siendo francos es cosa de cada quien. Hay quien cree que los símbolos patrios son la patria y hay quien sabe que solo son una representación de la misma, que puede ser interpretada según la situación. Pero de que es la ley no hacer mal uso de ellos lo es. Somos muchos los que amamos a nuestro país sin ser fanáticos necesariamente de la simbología, pero está ahí por algo. Y me queda más que claro que no es para que Miley la tome de rehén para volverse todavía más popular. O como diría mi Potrillo: si ya quería unas nalgadas la niña ¿por qué no lo hizo con unas pencas de metal y nos dejábamos de broncas?

El mejor DJ del mundo

Estábamos en un fiesta en el antro de moda del MGM en Las Vegas después de ver a Alejandro Fernández, y todos a mi alrededor lloraban de la emoción. “Hoy vas a escuchar al mejor dj del mundo”, me decían casi con lágrimas en los ojos (también el alcohol pudo ayudar a generar tal emoción).

“¿Y a qué hora empieza?”, pregunté luchando por que el láser y los sonidos graves no aniquilaran mi sonrisa que todavía traía por “Nube viajera”. “¡Ahí está!”, apuntaron “¿¡Qué? ¿No lo ves!?”. Pues en definitiva lo escuchaba. Sonaba bien fuerte. Y sí, sin duda con una evolución total desde el tiempo que nos quejábamos del simple “punchis, punchis”. Pero… “¿Qué es lo que hace a este… em … Hardwell el mejor dj del mundo?”. Aparentemente las revistas especializadas lo proclamaron el rey. Y todos lo festejaban. No dijo que estuviera mal ni nada. Solo que no tengo el entrenamiento o la capacidad cerebral o quizás la edad de distinguir a un buen dj de otro. Claro, cuando agarran los éxitos del momento y les dan de vueltas, pues entonces ahí un poco más. Pero eso parece que es un tanto mal mirado por los muy jóvenes expertos. Vaya que aprendí después de cuatro horas (y algunas fiestas más, por el trabajo entenderán ustedes), pero en definitiva me quedo con El Potrillo.

 ¿En serio?

¿El doctor de Joan Rivers de verdad se tomó una selfie cuando la comediante estaba anestesiada en el procedimiento por el cual después murió?

susana.moscatel@milenio.com