Estado fallido

Ser Martha Higareda

Hay muchas actrices emprendedoras en México que aprendieron ya, desde hace muchos años, que la manera de realmente trascender en este negocio no se hace en la antesala de los productores de telenovelas. No se hace, siquiera, consiguiendo ese protagónico que, sin duda, las hará muy famosas por un rato, pero que no las llevará más allá si sus intenciones tienen más que ver con la creación, la relevancia y menos con la fama localizada y especifica.

Es bien pequeño y muy absurdo el esquema de nuestra fama televisiva local, pero también es muy irónico. La cantidad de personas que ven a las estrellas del Canal 2 en todo el mundo es anonadante. Sin embargo, aunque se pueden hacer fortunas (para las más exitosas de ellas) en la comercialización, es muy difícil salir del molde una vez que el público te ubicó en él. Pero hay otras maneras. Existen algunos ejemplos de valientes y nos podemos ir muy atrás, pensando en una Lupe Vélez o Dolores del Río, quienes jamás se vieron limitadas por los parámetros de nuestras industrias.

En tiempos más recientes, no cabe la menor duda que hay una Salma (le guste a quien le guste), que hizo una sola telenovela y se salió para siempre, dedicándose a hacer exactamente lo que había planeado desde entonces. Hay una Thalía, quien bien podría seguir dándose sus vueltas para hacer telenovelas, pero francamente le quedan chicas. Hay una Kate del Castillo, que se lo jugó todo y lo sigue haciendo día a día, ganando lugar en otro mercado, sin dejar del todo éste. Todas, a su manera, han tomado la decisión y dejaron lo seguro por la aventura. En estos tiempos de globalización, todavía más. A veces hay que irse para ser tratada como una verdadera estrella.

Pero probablemente a la mujer joven que más admiro en este sentido es a Martha Higareda. ¿Por qué? Porque nunca ha tenido miedo de usar sus encantos para ser recordada, mientras que, evidentemente, su mente no deja de trabajar ni un segundo en crear los vehículos correctos para llevarla lejos. Como actriz, como escritora, como productora.

Ahora es la productora, en equipo con Televisa USA de una serie llamada Coma. No está basada en el legendario y aterrador libro y luego película de Robin Cooke (1977), pero tiene una premisa que, sin la menor duda, nunca veríamos en las telenovelas o incluso en las comedias románticas cinematográficas que ella domina. Es la historia de 10 mil personas en estado, precisamente, de Coma, que regresan a la vida con el mismo mensaje: detener al hombre que será el responsable de la Tercera Guerra Mundial. Martha además de producir, protagoniza esta macabra y fascinante premisa que nada tiene que ver con Cásese quien pueda.

Eso no ocurre porque Martha es muy famosa. Eso ocurre porque ha trabajado con inteligencia y claridad para llegar a este punto. Muero de ganas de ver qué hará Ana con esto. Y me encantaría que Televisa USA tenga mucho éxito con esta aventurada idea, para que se les contagie aquí el valor de hacer cosas diferentes, arriesgadas y sobre todo: originales.

¿En serio?

¿Cats el musical a ritmo de hip hop? ¿Mel Gibson declaró que no guarda rencores? ¿Mel Gibson fue la víctima todo este tiempo y no nos habíamos dado cuenta? 

susana.moscatel@milenio.com