Estado fallido

Marcando agenda

Han sido días profundamente interesantes. Resulta que esta semana la fuente del entretenimiento y del deporte marcaron las pautas en las agendas tanto de México como de Estados Unidos a niveles esencialmente presidenciales. Aquí tuvimos al Presidente de la República, al secretario de Energía y al de Hacienda en diversos foros respondiendo las preguntas formuladas por Alfonso Cuarón con respeto y velocidad.

Independientemente de la postura que uno pueda tener al respecto de la reforma energética, ¿se dan cuenta que la influencia de Cuarón no viene del mismo lugar de donde generalmente venía cualquier nivel de impacto social de nuestra sociedad? No se hizo importante porque solo había una o dos televisoras que lo impusieran ante la sociedad. No se convirtió en estrella por designio de algún ejecutivo de Televisa o de Azteca, acostumbrado a maniobrar entre las estructuras de poder de la nación. Lo hizo haciendo cine. Buen cine. El mejor cine del mundo. Nadie se lo regaló. No siguió las reglas del juego, hizo las suyas. Hizo enfurecer a muchos al insertarse en el debate para luego decir que las preguntas estaban planteadas y dejar que los demás les dieran seguimiento. Pero las puso sobre la mesa.

¿Hará alguna diferencia en las reformas? No lo sé. Tengo mis dudas. Pero sí me queda claro que si no fuera un personaje de profunda relevancia, jamás hubiera generado lo que generó. Y nunca hubiera tenido esa respuesta. Y esa relevancia viene del arte. Eso lo celebro sin control.

Por el otro lado, en Estados Unidos el portal TMZ encendió un debate en contra del racismo que hasta el presidente Obama tuvo que contestar. Sí, TMZ, los mismos que te hablan de los amoríos de Justin Bieber y la más reciente crisis de Lindsay Lohan.

Al exponer el audio con el que el dueño de los Clippers de LA, Donald Sterling, logró que miles de sectores se unieran y que el castigo de la sociedad fuera pronto y expedito (una multa millonaria y la expulsión de la NBA). Independientemente del debate respecto al origen del audio (¿una novia despechada?, ¿espionaje?) la respuesta fue más que notable. No, nadie puede decir que las notas que más impactan e importan en la sociedad provienen nada más del círculo rojo. Ni de lejos.

¿En serio?

¿Debido a que fue en un evento patrocinado por Coca cola, la respuesta de Alfonso Cuarón ante los medios de comunicación respecto al tema de las reformas finalmente acabó en una declaración con producto integrado? ¿Estarían felices los señores de mercadotecnia de la compañía por eso?

¿De verdad ahora sí le debemos creer a Mark Zuckerberg respecto a que podremos controlar sin confusión quién verá las cosas que subimos a Facebook? 

susana.moscatel@milenio.com