Estado fallido

Luis Miguel: La saga continúa

Aunque no es ni el primero ni el más importante de los conciertos que este año Luis Miguel dará en el Auditorio Nacional, la prensa ha vuelto a recibir una invitación para ver al Sol brillar en el escenario. A veces me da risa lo obvio y torpe que es el sistema de relaciones públicas y manejo de prensa en el espectáculo mexicano. Evidentemente, la gente del cantante quiere que con nuestros propios ojos constatemos que está sano y que no está pegado a ninguna botella o mala sustancia, como se le acusó en Mérida después de que no pudo llegar (razones aún en disputa) a su concierto del sábado pasado.

No digo que esté mal, pero si la disquera está realmente tan preocupada y no tiene nada qué esconder, tal vez sería un momento interesante para que el intérprete hiciera algo completamente fuera de todas sus costumbres: dar una que otra entrevista. El silencio y el aura de misterio son sanos para una carrera hasta cierto punto. Pero en un mundo donde la gente siempre preferirá creer la teoría más caótica y morbosa del porqué de las cosas tal vez no sea mala idea cambiar de estrategia unos cuantos minutos cuando las cosas se ponen difíciles. Eso, o sacar un gran disco inédito. Pero… creo que ya solo estoy soñando lindas fantasías musicales.

¿Qué le pasa a Johnny Depp?

Agradezcan a los maestros en Paseo de la Reforma, pero siempre que me entero de que alguien se va a vivir a las calles que debo transitar para llegar a mi trabajo corro a buscar algún audiolibro que me haga compañía. A sabiendas de que mis próximos días consistirían de pasar horas y horas en el tráfico me puse a ver el catálogo de opciones hasta que decidí que el ladrillo que tengo en mi librero, Life, de Keith Richards, tal vez podía ser más fácil de consumir si no tenía que cargar los dos kilos y medio, que parece pesar, a todos lados. Ya lo había comenzado a leer y lo estaba gozando muchísimo, así que decidí intentar el experimento de brincar de un formato a otro para estimular mis sentidos y a la vez pasar todas esas horas bien acompañada.

Pero no contaba con la capacidad de Johnny Depp de lograr que hasta las historias más suculentas y dignas de Sus Satánicas Majestades se volvieran aburridas y monótonas, por su incapacidad o quizá falta de interés de modular en lo más mínimo su voz para mostrar cualquier tipo de emoción. Me descubrí a mí misma escuchando fragmentos que ya había leído y gozado muchísimo y pensando que mejor ya debería empezar el libro del Profesor Jirafales. ¿Qué le pasa a Johnny Depp? ¿Por qué se niega a tener rango incluso cuando está haciéndole un favor a uno de sus mejores amigos? No es que no pueda. Hemos visto que sí puede. Pero ya no lo hace. Ni en sus películas y, aparentemente, tampoco en sus audiolibros. Hay un momento en el que Keith Richards, hablando de los días formativos de los Rolling Stones, dice “no tiene nada de malo la monotonía”. Creo que Depp se lo tomó ya como filosofía para su vida laboral. ¿Algún otro buen audiolibro que me recomienden? Cargaré el ladrillo, aunque me rompa la espalda.

¿En serio?

¿La preventa para la película 50 sombras de Grey ha roto todo tipo de récords?

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