Estado fallido

Luis Miguel: es hora de ser Travolta

Toda la semana vi fotos de varios palenques en los que los asistentes presumían y gozaban de las sillas vacías debido a que Luis Miguel no había llenado. Esto después de años de que tantos de nosotros le suplicábamos que se pusiera las pilas y comenzara a actuar como el mejor exponente de su género en el mundo de habla hispana (que lo es), en lugar de un cuate con actitud de godín en domingo a las siete de la noche.

Pues por lo visto ya cobró conciencia del daño. Varios compañeros con quienes compartíamos esta opinión (y más de una huída, impulsados por un tormentoso aburrimiento de sus conciertos) lo han visto en estos días y dicen, sorprendidos, “este sí es Luis Miguel”.

Ahora, han pasado muchas cosas últimamente. Muchos que hace años éramos sus fans gruñíamos por lo que nos estaba faltando en el escenario, pero no nos daba gusto. Sin embargo, aunado a una terrible organización de algún manager que pasó por su camino, había medios, bloggers y ex fans verdaderamente empeñados en verlo caer. Lo gozaban. Confirmaban cosas inconfirmables sobre su salud. Su vida privada. Su extraño color naranja (bueno, eso sí se podría confirmar con solo tener ojos).

Pues bien, todo indica que ya entró un plan de control de daños en serio. Con profesionales del espectáculo. Con aquellos que saben dónde colocarlo y dónde no. Pero, sobre todo, con estructura.

Yo lo veo así: Luis Miguel estaba en una etapa muy similar a la que vivía John Travolta (dios de la pista de baile de los años 70) cuando se puso a hacer esas cosas horribles de Mira quién habla. Ok, la primera nos causó gracia... Pero para cuando el que hablaba era el perro, parecía que todo había llegado a su fin.

¡Ah! Pero hubo un Tarantino con visión y recuerdos. Y hubo Tiempos Violentos. Y Travolta (bien que mal) sigue con nosotros.

¿La buena noticia? Luis Miguel no tiene que hacer algo así (aunque sería de antología y agradecido hasta el final de nuestros días). No. Con que Luis Miguel deje de acomodar el micro en la silla para que las fans canten, con que siga haciendo lo que sabe hacer y deje de hacer sentir a los que alguna vez lo amamos que nos está haciendo un favor, vendrá el resurgimiento.

La buena es que en estos últimos meses tocó fondo. Parece haberse dado cuenta y ahora solo podemos esperar que el Sol vuelva a brillar.

De ranas y nombres

Esta conversación ocurrió esta semana. “Descubrieron a una rana en Costa Rica que es idéntica a la rana René”, dijo con una sonrisa una persona que tiene relación laboral con lo que antes era la compañía Jim Henson y que ahora, obviamente, es Disney.

“Quieres decir que se parece a Kermit”, fue la corrección de la persona que siempre trabajó para Disney y está de acuerdo con que todos los nombres se emparejen en el mundo (decisión oficial de unos años atrás).

“¡Pero la encontraron en Costa Rica! No se puede llamar Kermit!”, fue la angustiada respuesta (con la que concuerdo al ciento por ciento). Esta historia continuará...

¿En serio?

¿Sí nos impresionó tanto que Paul McCartney sea el músico más rico de Reino Unido o hemos estado muy aburridos con las notas las últimas horas? 

susana.moscatel@milenio.com

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