Estado fallido

Llegando a la fiesta...

Las nubes amenazaban con que el evento estaría pasado por agua y las manifestaciones afuera a todo lo que daban. El aroma era inconfundible, una de las protestas era la que se quejaba de que la mariguana no es legal en México. Pero como si lo fuera, momentos antes de empezar los premios Fénix muchos andaban flotando por las nubes en las cercanías del Teatro de la Ciudad.

Para llegar hasta acá muchos se toparon a las fans de One Direction, quienes se habían estacionado a vivir afuera del hotel Four Seasons y gritaban a la menor provocación. De hecho, un amigo, quien vino a la premiación y se hospedó en ese hotel, se divertía horrores abriendo su ventana y saludando cual Evita Perón a las multitudes de niñas, quienes entraban en estado de frenesí cada vez que lo hacía. No parecía importarles mucho el hecho de que él no era parte del ahora cuarteto.

Pero cuando uno lograba librar todos los obstáculos y llegaba a la alfombra roja de los premios Fénix, el mundo era otro. Y francamente, uno muy alentador para un día de caos como lo fue en la Ciudad de México el pasado miércoles. Gael García Bernal nos lo dijo mejor que nadie en la entrevista que le hicimos antes de entrar al Teatro de la Ciudad: "Estamos aquí para celebrar, pero también para promover. De todas estas películas nominada por ahora solo una se va a estrenar aquí". Es verdad. "Se reúne una familia grandota de todas partes del mundo, gente con la que hemos trabajado. Además es una gran excusa para una gran pachanga".

Y vaya que lo es. Por la alfombra desfiló prácticamente toda la industria y todos se saludaban y celebraban sus nuevos proyectos. Nosotros estábamos ahí con la gente de Netflix y eso fue gran parte de la experiencia, porque descubrimos que tanto en inglés como en español las mismas personas que están haciendo lo mejor del cine ahora pueden flotar de una plataforma a otra. Anoche, les aseguro, nacieron muchos proyectos, colaboraciones y alianzas de las que estaremos hablando por años. También, hay que decirlo, fue más que divertido ver la interacción de los actores de Club de Cuervos con los de Narcos con los de Sense8. Todos se ven, se celebran y se conocen. Aunque a algunos apenas los presentaron por primera vez ayer.

Los premios Fénix están naciendo. Este apenas es su segundo año y son un bebé. Pero es evidente que hay una sed tremenda por su existencia en la industria. Que quienes hacen cine y cierto tipo de televisión estaban deseosos por algo así. Y que vaya que lo van a aprovechar. La verdad da gusto. Mucho. Ojalá siga creciendo esto, que veamos esas películas hechas por hispanoparlantes en todas nuestras pantallas y que esto se vuelva un premio importante para la gente que podría consumir feliz de la vida estas cintas si tan solo llegaran. Mientras tanto, la gente del mundo del cine no podría estar más divertida.

En serio

¿Chabelo nos dejó con la incógnita?


susana.moscatel@milenio.com