Estado fallido

#LadyReportera y Kalimba

Muy bien, hablemos de fama y medios de comunicación. Esta fue una semana con dos memorables ejemplos del porqué ser o tratar de ser famoso no es precisamente la fiesta en el parque que tantos creían. De hecho, estos días es una maldita pesadilla para cualquiera que dé un mal paso. Y con razón.

Empecemos por Lady Reportera. Gran comedia para la mayoría del país. Comedia de indignación, la cual creo que ya podríamos considerar como el género favorito de nuestro país. Es otra versión de “¿En serio? ¿Así de podrido?” Pues sí, y ahí les va porque la gente se está haciendo justicia por su propia mano, aunque sea por el medio de las humillaciones virales en internet.

Salir en la tele, sobre todo como reportero de ciudad, debería ser todo menos un boleto VIP a una vida cómoda. De hecho es una reverenda friega. Y se requiere de talento, garra, valor y sobre todo de la capacidad de meterse a lo más profundo de la situación para poder reportearla con veracidad. Pero no, “ella sale en la tele”, así que, ¿por qué no poner a los afectados a vivir una situación todavía más complicada para que logre saltar el charco sin mojar sus flats? Para empezar… ¿Quién demonios va a reportear una inundación en flats? Dirán, que qué cómodo decir eso desde la fuente del espectáculo, ¿no? Pues tienen razón, aunque también nos damos una que otra friega. Pero el problema es este: seguir perpetrando a través de la tele que hay mexicanos de primera y de segunda. Y que la tele y la minúscula, microscópica fama que te genera ser reportero de tele cinco minutos, te pone en una posición de literalmente ser cargada por el fango para que no haya manchas ni molestias. Lo que sí habrá, sin duda, son memes. Y muy merecidas las carcajadas.

Pero no crean que así son la mayoría de los reporteros. De hecho es una excepción molesta para el gremio, porque hace que muchos generalicen. Créanme, los que fuimos entrenados por verdaderos y grandes cronistas del día en esta ciudad sabemos que las cosas no son, ni serán así.

Y luego Kalimba…

Creo que si Kalimba hubiese llamado oportunista a la marca de fritangas que decidió mandarnos a todos su producto color arcoíris hubiera tenido un buen debate en sus manos. Pero en lugar de eso preguntó, originalmente, por qué no había una versión de esas botanas representando a todas las que él considera son minoría perseguidas.

 Volvemos a lo mismo. Defender una causa no le quita nada a la de enfrente y demeritar cualquier acto de buena voluntad al respecto se lee como una agresión hacia la causa misma. En el tema de igualdad y preferencia sexual con más razón estos días. Claro que hubo una disculpa y claro que hubo burlas y memes al respecto (no dejo de reírme de los Doritos Cristianos), pero demeritando una no se le suma a las otras, y ese es uno de los más grandes problemas que vivimos estos días cuando queremos hacer algo bueno, sea lo que sea. Siempre habrá alguien que se enoje, sobre todo con un famoso, porque eligió una causa y no la de al lado.

¿En serio?

¿Todavía siguen así de mal con el tema de Messi? ¿Soy un alien porque no me afectó en lo más mínimo?

susana.moscatel@milenio.com