Estado fallido

Ladrones, prepotentes y videos

Si cuantificáramos estos días la cantidad de horas que pasamos viendo todo tipo de videos curiosos y de denuncia en internet, de seguro descubriríamos que pasamos más tiempo en este nuevo modo de entretenimiento que en el cine, el teatro y ya en muchos casos, incluso que en la tele. Y así hay ciertos fenómenos virales que por más que quieras ignorar es completamente imposible, porque aparecen sin parar en todas nuestras redes sociales e incluso en nuestros correos electrónicos.

Uno de estos casos de incesante aparición en mi cibermundo fue un video de una mujer quien, acompañada por un hombre,  grabó a una trabajadora de un Oxxo que se había quedado con el celular que la clienta había dejado ahí sin querer. En la grabación los acusadores demostraban que ella había apagado el aparato en cuanto fue olvidado, tomado fotografías con el mismo, las cuales automáticamente se subieron a su nube, y la localización del aparato. A pesar de esto, la mujer contestaba mal, increpaba a su propio marido, negaba la acusación y decía que el celular había sido olvidado ahí sin que nadie regresara por él.

Es verdad, la señora que hizo el video la acosó hasta el cansancio. Y francamente su tono de voz es insufrible y prepotente. Pero el hecho es el siguiente: la vendedora acabó admitiendo que sí tenía el celular. Los hechos son bastante claros.

¿Dónde está el entretenimiento en todo esto? En las miles de personas que se cuelgan de estos pseudoescandalitos para sacar su verdadero “yo” y frustraciones en internet. Entiendo por qué el video acabó siendo titulado “Lady Oxxo”, en muchos portales donde fue reproducido, pero quedé con una sensación de verdadera preocupación al ver las respuestas. La gran mayoría de las personas decían que la señora no tenía derecho a exigir que le devolvieran su propiedad. Que por “pendeja” merecía que le robaran sus cosas. Que por insoportable se había ganado ser víctima de la situación. Y de ahí el tono fue subiendo, la mayoría de las respuestas contra la acusadora.

Es verdad que la prepotencia es uno de los grandes males en esta sociedad en estos días. También es cierto que la inequidad social y económica nos tiene muy mal. Pero es aterrador que tantas personas defiendan un robo por el hecho de que la víctima se descuidó y porque la misma les cayó mal. ¿Era necesario grabar a la mujer? Pues quizás era una buena manera de hacer la denuncia, conseguir una confesión de ese modo. ¿Fue buena idea subirlo a las redes sociales? Absolutamente no. Y creo que si los cineastas vieron las respuestas que provocaron, estarán más que arrepentidos de haberlo hecho. Sin embargo, me quedo con la preocupación de que tantas y tantas miles de personas se vuelquen a las redes sociales para justificar un robo. Sea cual sea la personalidad de los involucrados. ¿Qué vamos a hacer? Así nos entretenemos estos días.

¿En serio?
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