Estado fallido

Itatí y Chucho, el experimento "I.D.I.O.T.A."

Duele, porque la palabra tolerancia se ha utilizado como la solución a todos los males posibles de nuestra sociedad, y resulta que puede ser todo lo contrario, algo que nos vuelve susceptibles a todo tipo de mala situación. La puesta en escena de la que hablo, por ende y por texto, nos obliga a tratar de pensar, como dicen los gringos: “Outside of the Box” o Fuera de la caja. Es una consecuencia deliciosa porque, gracias a la extraordinariamente sencilla y afortunada escenografía de Jorge Ballina, justo nos encontramos de pronto dentro de una caja interactiva que pone al límite al ser humano que ha sido atrapado por su propia responsabilidad, dentro de ella.

Pero no vendo trama, mejor les incito a que vayan corriendo al teatro Fernando Soler del Centro Cultural Manolo Fábregas, si realmente se quieren sorprender de los alcances de un gran libreto, dos directores trabajando juntos: Jaime Matarredona y Nelson Valente (eso no puede ser fácil) y dos actores que nunca se han caracterizado por ser convencionales.

Puedo asegurarles que cada vez que Itatí Cantoral y Jesús Ochoa toman un proyecto teatral, las intenciones de hacer algo importante y bien trabajado siempre están presentes. No siempre resulta así. Hay producciones que no lo permiten. Esta hace todo lo contrario: es (como gustan decir muchos productores de teatro) un dulce para trabajar el músculo histriónico en el caso de Jesús Ochoa. Y en el caso de Itatí para darnos todo lo que requerimos de su personaje controlándose y controlando.

Es difícil sorprender a una audiencia, pero esta obra, originalmente catalana, les puedo asegurar que lo hizo en su noche de estreno. Y todavía puede fluir mucho más ágilmente. Bien por Morris Gilbert y el argentino Sebastián Blutrach, quienes igual que en la televisión han descubierto que la unión hace la fuerza y que coproducir puestas en escena solo pueden contribuir a echarse apuestas de calidad como es I.D.I.O.T.A.

¡Que alguien me explique!

El exhibicionismo de Taylor Swift respecto a sus relaciones en las redes sociales. ¿No se queja amargamente sobre la invasión de su vida privada?

¿En serio?

¿Iron Man es ahora una mujer negra? ¿No creen que deberían dar un curso en las secundarias sobre los mundos que giran entre lo alternativo y lo políticamente correcto de los cómics?

susana.moscatel@milenio.com