Estado fallido

Industria bipolar

Todos los cineastas de renombre en nuestro país, y vaya que cada vez son más, han declarado en alguna u otra ocasión que lo que buscan es ayudar a preparar a las nuevas generaciones para que pronto tengamos una industria fuerte. Es fantástico, pero saben qué va a ayudar también, no tener una industria tan bipolar que tenga dos premios principales: los Canacine y los Ariel demostrando que hay una lucha de criterios dramáticos entre lo que consideramos bueno en cuanto a filme se refiere. Los Canacine celebraron, a todo lo que dio, el éxito y existir de Nosotros los Nobles. En las nominaciones a los Ariel solo nominaron a Luis Gerardo Méndez como mejor actor. Amat Escalante, director de Heli, fue la excepción que probó la regla para Canacine. Pero las diferencias entre los premios son muy notables. Tal vez el día que muchos dejen de pensar que hay un profundo divorcio entre lo comercial y lo valioso podamos ver una sola película y conquistar ambos mundos, ¿no?

Le contestaron

El gobierno federal contestó a las diez preguntas de Alfonso Cuarón y lo hizo de una manera en la que realmente hay que ser experto para poder seguir debatiendo. ¿Tendría caso para Cuarón seguir este debate? Pues quizás, simplemente para que quede clara la postura que representa sin que todo quede como una anécdota mediática. Pero, como él mismo declaró, no es experto en la materia. Ya dijo, por supuesto, que no lo va a hacer y lo entiendo, después de todo su trabajo es hacer películas. ¿Pero habrá valido la pena poner a trabajar al gobierno con esa velocidad simplemente para obtener un documento con precisiones que solo el tiempo nos dirá si se cumplirán? De todos modos, y aunque suene absurdo, ahora el cineasta tiene que ocuparse de materias más molestas, como la demanda contra Warner por parte de una autora que asegura que tenía un trato con el estudio para hacer una cinta llamada Gravity.

No lo hagan enojar

Me encantó la nota de los actores de la industria porno contra Samuel L. Jackson, quien se ha dedicado a hablar de que le encanta la pornografía gratuita. Creo que ellos tienen razón, ¿qué diría Mr. Jackson respecto a que sus películas se distribuyan sin costo alguno? Sin embargo, este actor en particular no es un némesis que yo quisiera tener. Lo he visto enojado en dos ocasiones y me dio terror. Una fue durante unas entrevistas que un compañero le realizó hace algunos meses en las que el actor quería que, si se iba a hablar de racismo, se usara la palabra prohibida. La palabra con la que insultan a los afroamericanos y que solo se conoce como la palabra ‘n’.  El reportero se negó, sabiendo que se podría usar en su contra y diciendo que él nunca usaría esa palabra, y la explosión fue nuclear. La otra fue saliendo del Oscar hace un par de meses, cuando alguien se acercó a tomarle fotos con su celular. Después de confrontar a esta persona, le dijo que si al menos hubiera pedido permiso, lo hubiera considerado. Sí. Samuel L. Jackson es de armas tomar. ¿Qué hará la industria porno contra eso?

¡Que alguien me explique!

¿Por qué decidieron estrenar el mismo día las cintas Cesar Chávez y Obediencia Perfecta? ¿No es una competencia frontal bastante innecesaria para dos cintas tan importantes? 

susana.moscatel@milenio.com